Quiénes, cuántos y en dónde controlan la televisión mexicana

Publicado en Zócalo, julio de 2011

Frecuencias de TV en México 2010 Cuadro anexo a texto Zócalo jul 11

En México hay 863 canales de televisión abierta. 532 de ellos, el 62% son manejados por Televisa y Televisión Azteca. Si descontamos los canales en manos de gobiernos estatales y del gobierno federal, así como los de carácter educativo, tenemos 566 estaciones de carácter comercial. El 94% de ellas están adjudicadas a las dos televisoras que, de esa manera, acaparan las frecuencias de esa índole en la televisión mexicana.

Habitualmente los estudios acerca de la televisión en nuestro país han distinguido entre canales concesionados y permisionados. Esos son los dos regímenes de licencias que establece la Ley Federal de Radio y Televisión y así se encuentra organizada la información que publica el gobierno federal. Según la ley, los canales concesionados pueden transmitir publicidad y tienen fines de lucro. Los otros, no pueden comercializar sus espacios y son para tareas de difusión oficial y cultural.

De los 863 canales adjudicados a distintas empresas e instituciones, 578 se encuentran en el régimen de concesiones y 285 bajo la figura legal de permisos. Sin embargo, como apuntamos antes, hay 566 estaciones con autorización para comercializar. Eso significa que algunos canales manejados por instituciones oficiales o culturales se encuentran en régimen de concesión. Por otra parte, hay estaciones permisionadas que son administradas por empresas privadas o que retransmiten señales de las televisoras de esa índole.

El desbarajuste en la asignación de licencias se remonta a varias décadas. Algunos gobiernos estatales han recibido canales bajo el régimen de concesión, o se han hecho cargo de canales de esa índole que inicialmente estaban asignados a empresas privadas. Así ocurrió, por ejemplo, con el Canal 22 de la ciudad de México que cuando se fundó era privado y luego pasó a ser propiedad del Estado.

En el régimen de concesiones no son todos los que están, y viceversa. Lo mismo sucede con los permisos. El Canal 2 de Ciudad Cuauhtémoc, en Chihuahua, funciona como repetidora de Televisa. El Canal 4 de San Miguel Allende, Guanajuato, es un negocio privado igual que el Canal 22 de Arandas, Jalisco y el Canal 9 de Coatzacoalcos, Veracruz. Todos ellos transmiten bajo la figura del permiso.

Una revisión de las licencias de televisión inventariadas por la Comisión Federal de Telecomunicaciones que hicimos para el libro Panorama de la comunicación en México 2011, que circulará coeditado por la Asociación Mexicana de Derecho a la Información y la Cámara de Diputados, nos permitió elaborar el cuadro que aparece junto a este texto. Allí se muestra la distribución de frecuencias televisivas según las empresas e instituciones que las tienen asignadas. De esa revisión, pueden destacarse apreciaciones como las siguientes.

1) Hegemonía de las cadenas privadas. Televisa tiene el 37% de todas las frecuencias en el país y el 57% de las frecuencias que se utilizan con propósitos comerciales, independientemente del tipo de licencia legal con la que funcionen. Televisión Azteca ha recibido el 25% de todas las frecuencias nacionales y el 37% de las que operan con fines mercantiles.

En algunos casos, esas empresas alcanzan una presencia regional superior a la que tienen en el plano nacional. En Baja California Sur hay 19 estaciones televisoras. Todas excepto una, en La Paz, son de Televisa o TV Azteca. En Guerrero, de 25 canales, 23 son de tales empresas. En Nayarit, 8 de 10. En Sinaloa, 16 de 18. En Zacatecas, 15 de 17 canales están en manos de Televisa y Azteca. En Querétaro hay 10 canales en televisión abierta; todos los controlan esas empresas.

2) Débil y casi nulo contraste en la televisión privada. Además de los 532 canales comerciales utilizados por Televisa o TV Azteca, existen 34 operados por otras empresas. La mitad de ellos están concesionados a Multimedios, la firma propietaria de Milenio TV que transmite solamente por cable (motivo por el cual no se contabiliza en esta relación). Multimedios tiene 3 canales de televisión abierta en Coahuila, 2 en Guanajuato, 4 en Nuevo León y 8 en Tamaulipas. Los otros 17, son canales manejados por pequeños grupos locales; 6 de ellos se encuentran en Baja California e incluso alguno, el 49 de Tecate, difunde una señal originada en San Diego, del otro lado de la frontera.

3) Dispersa y débil televisión pública. Los gobiernos locales manejan 253 frecuencias. Se trata de una gran cantidad de televisoras, superior a las que se encuentran a cargo de TV Azteca. Sin embargo están desparramadas y, por otro lado, no hay evidencia de que todas ellas sean utilizadas para transmisiones regulares.

La quinta parte de esos canales se encuentra en Oaxaca pero no puede considerarse que alcancen a cubrir toda esa entidad debido a la escarpada orografía y a la baja potencia que esas estaciones tienen autorizada para transmitir. En Huajuapan de León, por ejemplo, el canal 5 de Televisa transmite con una potencia de casi 36 mil watts y el canal 4 del gobierno de Oaxaca tiene solamente 700 watts. En Matías Romero, el canal 12 de Televisión Azteca apabulla a la audiencia con 125 mil watts en tanto que, allí mismo, el canal 2 del gobierno estatal utiliza nada más 18 watts (sí, diez y ocho). En la capital del estado la televisora del gobierno hace un esfuerzo para transmitir con 20 mil watts, pero los canales de Televisa utilizan 100 mil y 150 mil, en tanto que los de Azteca transmiten con 200 mil.

4) Desigual e insuficiente presencia del Canal Once. Después de la ampliación de repetidoras que en 2010 reforzó su presencia en algunas zonas del país, el Canal Once y el Organismo Promotor de Medios Audiovisuales cuentan con 39 canales (la tercera parte de ellos son canales espejo, de índole digital, como se explicará más adelante). Hay 13 estados del país cuyos habitantes todavía no conocen, al menos en televisión abierta, los contenidos de esa emisora que formalmente se encuentra a cargo del Instituto Politécnico Nacional.

El Canal Once tiene repetidoras fundamentalmente en capitales y ciudades relevantes (Tijuana, Saltillo, Chihuahua,  Durango, Celaya, Coatzacoalcos, Xalapa, entre otras) pero hay amplias franjas del país sin el servicio que puede ofrecer esa emisora.

La creación del OPMA dotó al Once de más repetidoras que, sin embargo, no son propiedad de dicho canal sino de Organismo que depende de la Secretaría de Gobernación. Si el OPMA únicamente tiene la función de respaldar al Canal Once creando repetidoras en ciudades a las que no llegaba esa emisora, entonces alguien tendría que explicar por qué recibió un permiso para transmitir en la Ciudad de México en la frecuencia del Canal 30. En la capital del país el Once ya tenía una frecuencia “espejo”, el canal 33, para difundir en formato digital.

5) Cinco canales universitarios. A diferencia de otros sitios del mundo en donde las televisoras a cargo de las universidades tienen presencia relevante, en México a excepción del IPN casi todas las instituciones de educación superior han estado al margen de la difusión televisiva. La UNAM tiene un canal en sistemas de cable y satelitales y una señal abierta en la ciudad de México, autorizada solamente para transmisiones experimentales. En Durango, la “Universidad España” maneja el Canal 28. En Jalisco, recientemente la Universidad de Guadalajara obtuvo el canal 44 en dicha ciudad. En Monterrey, la Universidad Autónoma de Nuevo León tiene desde hace años el Canal 53. En Hermosillo, la Universidad de Sonora transmite en el Canal 8. En México hay centenares de universidades e instituciones de educación superior. La ANUIES, que reúne a las más importantes, tiene registradas a 159. De todas ellas, solamente 4 cuentan con televisión abierta y una más, la UNAM, apenas se dispone a hacerlo.

6) Lento desarrollo de la televisión digital. Todos los datos anteriores se refieren a estaciones analógicas y digitales. Los de carácter digital son en su mayoría canales que ha asignado el gobierno, a petición de las empresas o instituciones que ya tenían una frecuencia para difundir de manera analógica y que solicitan otra más para, en ella, transmitir la misma señal pero con calidad de alta definición. El gobierno creó la modalidad de “canales espejo” desde julio de 2004 pero han interesado muy poco a las empresas que ya tenían frecuencias digitales.

Televisa cuenta con 261 frecuencias analógicas pero únicamente ha solicitado, y recibido, 60 canales digitales. Televisión Azteca, que tiene 180 canales analógicos, nada más ha requerido 31 de carácter digital. Los gobiernos de los estados, hasta hace pocos meses acumulaban 252 canales analógicos y solamente uno digital. En fecha posterior a la evaluación que se muestra en el cuadro adjunto, el gobierno federal adjudicó 15 nuevas frecuencias para televisoras digitales de distintos gobiernos en los estados y canceló 12 concesiones de televisión digital para usos comerciales.

En la evaluación que presentamos, entre empresas e instituciones había 746 canales analógicos y únicamente 117 digitales. Solamente se han tramitado frecuencias digitales para replicar, en ese formato, el contenido del 15% de los canales tradicionales. Esos datos corroboran el fracaso que, hasta ahora al menos, ha sido la televisión digital y de alta definición en México.

En otros casos, el gobierno federal ha asignado canales digitales a diversas instituciones como el Congreso de la Unión y el gobierno de la Ciudad de México. Esos canales solo podrán ser sintonizados en televisores capaces de recibir señales digitales.

***

   Los anteriores, son únicamente algunos comentarios acerca de empresas e instituciones que controlan la televisión mexicana. La inercia domina en las políticas del gobierno para ese sector. Aunque se han asignado algunos permisos, en los años recientes no se ha autorizado una sola concesión (excepto canales espejo) para televisión comercial abierta en el país. En México existen frecuencias suficientes para dos o quizá tres cadenas nacionales de televisión abierta, incluso sin tomar en cuenta las opciones que abriría la televisión digital –que además de calidad de imagen permite más canales en donde hasta ahora había espacio solamente para una señal–.

La monotonía en la televisión mexicana únicamente les conviene a las empresas que han explotado ese mercado. El gobierno considera que la televisión debe seguir siendo como hasta ahora. También en eso, como en tantas otras cosas, se equivoca.

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