Periodismo de investigación

Cuando la prensa no sólo transmite hechos sino además busca explicarlos, entonces se hace necesario el periodismo de investigación. Más aún: cuando los hechos que se pretende transmitir no pueden ser entendidos sólo a partir de un ángulo, sino en su dimensión más amplia, es cuando la investigación periodística resulta indispensable. Allí se encuentra la clave del periodismo moderno. Si bien el género esencial en cualquier diario es la nota informativa, las aristas complejas de una sociedad moderna sólo pueden ser retratadas, y entonces quizá explicadas, a partir del reportaje.

El periodismo de investigación ha venido a ser el recurso con que la prensa moderna, en todo el mundo, busca competir con los medios electrónicos pero además, ganarse la confianza de sus lectores. Hoy en día la gente se entera de los acontecimientos a través de la televisión, que muestra las imágenes climáticas de hechos que a menudo se olvidan o no son presentados en contexto. Luego, en la radio, se obtiene una explicación instantánea; tanto, que a menudo el comentario radiofónico no es mas que improvisación y superficialidad, aunque tenga el mérito de la apuesta temeraria a favor del compromiso con un punto de vista. En la prensa, se encuentra o debería hallarse la información con mayor detalle, el acopio de cifras y opiniones junto con su cotejo para aquilatarlas, el contraste entre el hecho crudo y su ubicación social e incluso histórica, la búsqueda en profundidad de los ángulos del acontecimiento.

El periodismo de investigación es búsqueda, mientras más esmerada mejor, aunque tiene como exigencia, limitación y restricción, el apremio dictatorial del tiempo y la pertinencia de una exposición sin recovecos, capaz de ser entendida por todos los lectores. Si la publicación de un buen reportaje se demora tanto que el tema del cual se ocupa deja de ser noticia, corre el peligro de transitar del periodismo, a la crónica de hechos sociales o a la historia reciente. Si hace tanta gala de afeites y guiños retóricos que la forma se sobrepone al contenido, entonces esa pieza deja de ser accesible y quizá, tenga valor literario pero no periodístico.

El periodismo de investigación busca darle al lector algo más que los otros medios y que las páginas ordinarias del diario. Esa oferta editorial es el valor agregado con el que todo buen periódico quiere competir dentro del mercado de los mensajes. En México, la competencia real entre las publicaciones periodísticas es tan reciente que entre otros rezagos ha padecido la falta –con poquísimas y a veces por desdicha efímeras excepciones– de un auténtico periodismo de investigación.

Durante largas y tortuosas décadas, gran parte de la prensa mexicana existió para un solo patrocinador y, de hecho, para un solo y omnímodo lector que era el poder político. Las cosas van cambiando, a veces más despacio de lo que se podría esperar y la prensa mexicana experimenta una transición bamboleante e incluso contradictoria, pero con cambios y avances reales. Entre los más importantes, está la presencia de publicaciones que pretenden  que el periodismo de investigación sea parte central de su propuesta editorial.

Un inventario completo sería tan engorroso como injusto. Pero es indiscutible que aún con todo el sensacionalismo vindicativo con que se ocupa de los asuntos públicos, la revista Proceso ha ofrecido algunos de los grandes aunque no abundantes momentos del periodismo de investigación en el México de los años recientes. Diarios de la ciudad de México como unomásuno, La Jornada y más recientemente Reforma, El Universal y Crónica, han ido por delante de los acontecimientos en diversas ocasiones, gracias a que han tenido reporteros que buscan y no sólo repiten, así como editores capaces de arriesgar publicando reportajes y no nadamás declaraciones. Tanto en el DF como en provincia, los esfuerzos de periodismo de investigación tropiezan con la indolencia de reporteros y editores y sobre todo, con la tacañería de empresarios periodísticos que no invierten en la búsqueda de noticias porque se conforman con llenar planas de material de relleno, que es más barato aunque a la postre, ahuyenta a los públicos. El periodismo de investigación es, indudablemente, más costoso. Pero nadie ha dicho que la preferencia de los lectores se gane con facilidad.

Cuando no se conforman con las afirmaciones oficiales, cuando van más allá de los boletines, cuando las entrevistas de banqueta son meras referencias circunstanciales, cuando hacen trabajo de hemeroteca y sobre todo cuando aportan materiales documentales que enriquecen, matizan e incluso desmienten la versión hasta entonces oficial de un acontecimiento, los periodistas que hacen investigación desarrollan una prensa útil y, entonces, trascendente. Todo eso está muy bien. Pero a menudo al periodismo de investigación se le confunde con el sensacionalismo que exprime los hechos llamativos para aturdir más que explicar a los lectores, lo mismo que con la publicación de  chismes y murmuraciones.

Ejerciendo una alevosa impunidad a menudo ese periodismo, con el pretexto de indagar, se entromete en las vidas privadas. Esa es una dificultad de la prensa en todo el mundo, pero nosotros tenemos la desventaja adicional de que, en México, tales rasgos no suelen ser entendidos como problemas que pueden tener solución, sino como defectos inevitables del periodismo. No pocas publicaciones, entre ellas algunas de las antes mencionadas, llegan a difundir como noticias simples especulaciones o, peor, han presentado como resultado del trabajo de investigación de sus reporteros meros rumores sin fuente acreditable.

Filtración no es investigación. El periodismo de búsqueda no es de versiones a trasmano sino el que presenta hechos verificables y con datos sólidos. Algo avanzamos ya con la existencia de grupos de periodistas, en distintos sitios del país, que practican un diarismo que, sin estridencias ni engreimientos, busca la miga de los hechos. Al periodismo de investigación, para crecer, le faltan más buenos periodistas, más editores rigurosos y antes que nada, lectores exigentes. Unos, producen a los otros. Eso esperamos.

(Este texto lo escribí en 1997 para una edición especial de Siglo 21 de Guadalajara y luego se publicó en Correo de Guanajuato. En algún momento estuvo en mi sitio web. Una amable colega cubana me preguntó por él y lo he encontrado ampliamente citado, pero sin mencionar la fuente,  en algún texto sobre el tema. Gracias a ello advertí que ya no estaba en línea. Por eso lo pongo aquí).

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2 thoughts on “Periodismo de investigación

  1. CONCIUDADANOS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION.

    Ante la situación dificil que se le presenta al país, en un afan por ayudar a ofrecer alternativas de solución, me permito informar a Ustedes que estoy proponiendo un anteproyecto político en el sitio Web que les invito a visitar, para que se sirvan analizarlo.

    http://constituyentecivil-mexico2010.blogspot.com

    Dirección de correo: constituyentecivil.mexico2010@gmail.com

    Saludos.
    Alfredo Loredo.

  2. LLegué a este excelente artículo gracias a una frase de las que integran el material; pero, al leerlo como un todo siento una enorme satisfacción por haberlo encontrado.

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