Todo México con Televisa

etcétera, septiembre de 2005

Con música folclórica y un desfile de estrellas Televisa dio un manotazo en el escenario público mexicano. El país se está cansando de los desencuentros políticos: eso les dijo el consorcio televisivo a los gobernantes, dirigentes y candidatos más importantes.

Ninguno de ellos se resistió a la imperiosa convocatoria de Televisa. A muy pocos les explicaron de qué se trataba. La mayoría debe haber entendido el mensaje: el consorcio comunicacional, a nombre de los empresarios más poderosos del país, urgió a detener la confrontación por el poder político que quizá está poniendo en riesgo los negocios del poder económico.

El escenario de ese evento privado fue un recinto público, el Palacio de Bellas Artes, la noche del lunes 29 de agosto. Los escenógrafos y productores de Televisa dispusieron de esa magnífica sala con la familiaridad de quien se encuentra en su propia casa. Con esa certeza Emilio Azcárraga Jean actuó como anfitrión de ese peculiar encuentro, en donde las exigencias políticas estuvieron aderezadas con recursos del espectáculo.

En medio de interpretaciones a cargo de Armando Manzanero, Lucero y el ballet folclórico de Amalia Hernández, docenas de personajes políticos escucharon los reproches del empresario Lorenzo Servitje para quien “es indispensable que el marco institucional y político en el que nos movemos sea favorable” y el llamado del escritor Enrique Krauze a fin de que “quienes aspiran a gobernar México contribuyan a limpiar el ambiente de nuestra política”.

Esos aspirantes, todos ellos estaban sentados en los sitios que les asignó Televisa. No faltó uno solo de los precandidatos presidenciales de PRI, PAN y PRD –Roberto Madrazo y Arturo Montiel; Santiago Creel y Felipe Calderón; Andrés Manuel López Obrador– aunque el personaje más observado era el ex presidente Carlos Salinas.

El cantante Alejandro Fernández en vez de hacer lo que sabe dirigió también un mensaje (“nuestra gente mexicana sabe llorar y sabe reír pero sobre todo sabe llorar”). Luego, entre interpretaciones de Marco Antonio Muñiz, Fernando de la Mora y Juan Gabriel, se escuchó al futbolista Hugo Sánchez hacer un elíptico elogio patrio (“gracias México por permitirme nacer aquí”) y al pintor Gilberto Aceves Navarro dejar a un lado el texto que llevaba preparado para interpelar: “¿Estamos de veras celebrando México, señor Presidente? No queremos un México de confeti y relumbrones”.

El presidente Vicente Fox no tuvo el tiento de seguir ese ejemplo y entre las que leyó estuvieron estas líneas: “México es el poema que hemos sido, la canción de libertad que nos une, el cielo azul que nos protege…” Luego cantaron el Himno Nacional.

En su repentina vocación para celebrar a México, Televisa confirmó su capacidad de convocatoria: puso a los políticos más influyentes a aplaudir al son que dispuso esa empresa. Pero además demostró que para sus directivos, los personajes políticos no son mas que actores que transitan por una escena pública que está ocupada, de la misma manera, por cantantes, comediantes y coristas.

En las butacas de Bellas Artes estuvieron sentados secretarios de Estado, gobernadores y legisladores junto a actrices como Lorena Velázquez y Edith González, cómicos como Luis de Alba y Adal Ramones, faranduleras como Carmen Salinas y Tongolele. Todos y todas ratificaron que forman parte del firmamento del Canal de las Estrellas.

Anuncios