Murmuración sin investigación

La Crónica de Hoy, 10 de mayo de 2005

Las abundantes inexactitudes que hormiguean en el libro de Olga Wornat permiten decir que el que allí se presenta no es periodismo de investigación. No se puede llamar así a un trabajo que muestra errores elementales en fechas, nombres, cargos y situaciones.

   En algún sitio de Crónicas malditas se asegura que el Partido Acción Nacional fue fundado por Manuel Clouthier. Si esa autora incurre en equivocaciones tan palmarias –podríamos mencionar varias docenas de ellas– es difícil reconocerles verosimilitud a las perversiones, los latrocinios y las miserias de los personajes que allí son descritos.

   Quién sabe cómo escribió otros trabajos que la hicieron célebre y taquillera. Pero en este libro Wornat no manifiesta el menor interés por acreditar las fuentes de las comprometedoras afirmaciones que hace. No se trata de un libro del que se pueda decir que ha resultado de un esfuerzo de investigación. Es, simplemente, un recuento de murmuraciones.

   Ese no es periodismo. En todo el mundo y aquí también, por mucho que a los profesionales mexicanos de esta actividad les cueste tanto trabajo trascender ligerezas e improvisaciones, el periodismo es información, esclarecimiento, contexto y explicaciones. Todo ello se sustenta en hechos. Y el relato de los acontecimientos, para ser entendidos y discutidos, ha de estar respaldado en fuentes acreditables. Solamente en ocasiones muy extremas es admisible que un periodista deje de puntualizar el origen de una información.

   El libro de Wornat, página tras página, está repleto de afirmaciones sin sustento documental o cuya fuente no es mencionada con claridad. El lector de Crónicas malditas tiene que dar por buena la confiabilidad de esa autora para transitar, a ciegas, por sus dispares capítulos.

   Se trata de un trabajo que aprovecha dos carencias de la vida pública mexicana. La primera de ellas es la desconfianza que muchos ciudadanos mantienen acerca de los políticos. Como están dispuestos a creer prácticamente cualquier barbaridad perpetrada por quienes ejercen el poder y aquellos que los rodean, los lectores que se asoman a libros como éste son presas fáciles de dicha literatura coyuntural e  instantánea.

   Tal suspicacia tiene asideros reales. Si recelamos del comportamiento de Marta Sahagún y sus hijos es porque antes se han conocido abusos y tráficos de influencias en los que estuvieron involucrados. Si las denuncias que ofrece Wornat acerca de esos y otros protagonistas de la política mexicana les resultan fidedignos a muchos lectores, es porque el esclarecimiento de revelaciones anteriores ha sido escaso o nulo.

   Wornat utiliza ese déficit de credibilidad pública: “Nada de lo que hoy se diga –apunta– resulta improbable a los oídos de un país enmarañado por miles de historias increíbles de mafias y contubernios, donde la verdad es difícil de esclarecer porque ‘nada de lo que se ve es lo que parece’”. Y como nada es improbable, lucra con esa incertidumbre.

   El otro elemento que juega a favor de la popularidad del libro es la ausencia, con pocas excepciones, de un auténtico periodismo de investigación en nuestro país. Wornat es involuntaria heredera del más arcaico columnismo político y de la proliferación de filtraciones en la prensa mexicana.

   Aquel viejo columnismo desde los años cincuenta ha especulado con la presunta develación de asuntos que de otra manera no serían del dominio público –pero que tampoco habrían sido conocidos por los periodistas si no se los hubieran platicado aquellos a quienes beneficia la propagación de esos hechos–. Y las filtraciones que ofrecen personajes políticos de todas las filiaciones, se han enquistado como uno de los principales factores que mantienen estancado al periodismo mexicano.

   Tales recursos suelen ser complementarios a otras formas del trabajo periodístico. Pero en el libro que mencionamos, habladurías  y filtraciones son el principal sustento de Wornat.

   Solamente 158 de 360 páginas se refieren a asuntos de actualidad mexicana. El resto lo conforman relatos sobre personajes de otras latitudes latinoamericanas, especialmente argentinos. De los seis textos que se incluyen sobre temas mexicanos, que son los que resultarán más leídos entre nosotros, solamente tres –de la página 23 a la 92– están dedicados a la señora Sahagún y su familia.

   A cada momento el libro tropieza consigo mismo. En el capítulo sobre Andrés Manuel López Obrador por ejemplo, se describe una reunión del presidente Vicente Fox y su esposa con el dirigente priista Roberto Madrazo. Wornat detalla el encuentro con tanta naturalidad que parecería que estuvo allí. Menciona frases que pretende exactas cual si las hubiese escuchado de viva voz, habla de acuerdos secretos hasta ahora, pone en boca de tales personajes palabras textuales. Pero es imposible que alguno de esos tres confabuladores le haya contado el contenido de la conversación. Nutrido más en la especulación que en la indagación, ese no es periodismo.

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