Disgusto en Radio Educación

La Crónica, 5 de mayo de 2005

En estos días se reúne, en la ciudad de México, el Tercer Encuentro Internacional de la Radio. Ese evento congrega especialistas muy destacados en el estudio de la comunicación, entre ellos Armand Mattelart que radica en Francia y cuyas contribuciones al entendimiento de los medios latinoamericanos son insoslayables y el holandés Cees Hamelink que ha estado muy involucrado en el debate sobre el derecho a la comunicación.

   Habría sido deseable que el esfuerzo para realizar esa reunión hubiera estado acompañado por un mayor reconocimiento a quienes, con mayor empeño, hacen la radio de mejor calidad en nuestro país. Pero no ha ocurrido así. En Radio Educación, una de las instituciones que organizan el Encuentro Internacional, los trabajadores se consideran cada vez más marginados de los proyectos centrales de la emisora. De eventos como el que ahora congrega a centenares de asistentes en el auditorio del Museo de Antropología, sólo se enteran cuando los ven anunciados en los carteles promocionales. Y lo peor es que a una gran cantidad de ellos el gobierno federal les retiene, ilegal e indebidamente, el pago de sus salarios.

   Esas faltas, que serían preocupantes en cualquier medio de comunicación, resultan especialmente riesgosas en una emisora como Radio Educación cuya trayectoria y presencia pública no se entenderían sin el compromiso –con frecuencia verdaderamente abnegado– de muchos de sus trabajadores.

   Los trabajadores de Radio Educación consideran saludable que la emisora contribuya a la realización de encuentros internacionales, emprenda proyectos de investigación y edite libros de tirajes considerables. Pero quisieran que, además, la estación les pagara a tiempo y de manera integral sus salarios.

   De por sí, tales remuneraciones son exiguas. Sólo con gran cariño por el trabajo que realizan se puede entender que guionistas, locutores, técnicos y productores, acepten unos cuantos pesos por cada programa cuando en el mercado de la radiodifusión esas labores reciben pagos, en promedio, más altos. A cambio de las limitaciones salariales quienes trabajan en Radio Educación encuentran un espacio de libertad y creatividad. Aun así es injusto que no les paguen con oportunidad.

   En lo que va de este año, esa emisora no ha entregado las remuneraciones por labores extraordinarias que Radio Educación suele cubrir. Sus autoridades dicen que se trata de un problema presupuestal que depende de las secretarías de Educación Pública –a la cual está adscrita la emisora– y de Hacienda. Pero los trabajadores no advierten tanta diligencia para gestionar esos pagos como la que suele haber para adquirir y cumplir otros compromisos.

   Los salarios correspondientes a los puestos de base sí han sido entregados. Pero los pagos por tareas extraordinarias constituyen un complemento indispensable para muchos de esos trabajadores. El sueldo promedio que recibe cada trabajador con plaza de base en Radio Educación es de 2 mil pesos a la quincena. Por eso la mayoría de ellos compensa tal ingreso con el cumplimiento de tareas que se pagan por honorarios.

   Adicionalmente hay una gran cantidad de trabajadores y colaboradores de Radio Educación que sólo cobran en el régimen de labores extraordinarias. Ochenta de ellos realizan desde hace varios años labores de base sin que se les haya reconocido esa condición.

   Si ya es anormal que a quienes desempeñan una tarea regular se les pague por dos regímenes laborales –en la nómina y además por honorarios– más arbitrario todavía es el pago con varios meses de retraso. Por eso los aproximadamente 200 trabajadores de Radio Educación, que constituyen la delegación sindical D-III-57 en la sección IX del SNTE, exigen la creación de un auténtico catálogo de puestos en donde se establezcan tareas específicas y, desde luego, el pago oportuno de sus remuneraciones.

   Hace algunos meses la Dirección de Radio Educación anunció el establecimiento de ese catálogo pero los trabajadores encontraron que solamente se trataba de una pequeña nivelación salarial. Como no logró que sus peticiones fueran atendidas por la directora de la emisora, la doctora Lidia Camacho, ahora la delegación sindical se ha dirigido a las autoridades de Hacienda y Educación Pública.

   En muchas ocasiones Radio Educación ha sorteado dificultades administrativas, financieras e incluso políticas. Siempre ha sido gracias a la coincidencia de objetivos entre sus trabajadores y las autoridades de la estación. Hoy en día, lamentablemente, esos trabajadores no encuentran interlocución suficiente y, para colmo, les regatean el pago de sus salarios. Es entendible que estén disgustados. Es deseable que encuentren remedio inmediato tanto a los agravios administrativos como a la marginación que experimentan respecto de los proyectos de una emisora que, simplemente, sin ellos no existiría.

 

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One thought on “Disgusto en Radio Educación

  1. porfavor mande saludos a toda la familia barrales y a la familia estopier barrales con lacancion de mi gusto es departe de alicia yadira estopier barrales

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