Con permiso. La lid de las radios comunitarias

Prólogo al libro Con permiso. La radio comunitaria en México de Aleida Calleja y Beatriz Solís. Asociación Mundial de Radios Comunitarias y otras instituciones, México, 2005.

Victoriosa y ejemplar, la lid de las radiodifusoras comunitarias por obtener su reconocimiento legal ha sido uno de las escasos episodios –quizá el único– en donde, en el transcurso del gobierno del presidente Vicente Fox, un grupo de la sociedad ha logrado enfrentar con éxito a la mediocracia comunicacional. Acaso ni siquiera sus propios protagonistas hayan advertido las dimensiones de ese triunfo. En un panorama nacional dominado por las grandes empresas de comunicación, a cuyo capricho y dicterios el gobierno federal y los partidos políticos se han sometido una vez y otra también, las comunitarias libraron una modesta pero eficaz batalla para que fuese reconocido su derecho a transmitir por radio.

La expedición de los permisos a todas y cada una de las once estaciones que habían entregado su documentación ha permitido reconocer no sólo que esas emisoras y sus promotores tenían razón cuando se afanaban por el reconocimiento legal. Además, en el transcurso de esas difíciles gestiones se pudo advertir la complejidad de tensiones e intereses que entraron en pugna para impedir o favorecer la expedición de tales licencias.

Las radiodifusoras comunitarias tenían una presencia modesta, casi imperceptible, en el escenario de la comunicación mexicana. Escasas y dispersas, con un alcance acotado a pequeñas regiones o poblaciones, varias de ellas llevaban años de transmitir sin que su existencia fuese considerada lesiva para los consorcios que acaparan casi todos los recursos de radiodifusión en México. Sin embargo, en una actitud que nunca ha sido cabalmente explicada, los empresarios más poderosos en esa industria decidieron combatir a las pequeñas comunitarias desde los primeros momentos del gobierno del presidente Fox.

Posiblemente se trataba de un intento de la Cámara Nacional de la Industria de la Radiodifusión para cohesionar a sus afiliados. Al denunciar a las pequeñas estaciones comunitarias como si se tratase de un adversario a sus negocios, los dirigentes de esa organización inventaron un espantajo que, además, querrían utilizar como carta de negociación con el poder político.

El gobierno federal, por su parte, expresó frecuente proclividad para ceñirse a las exigencias de esa Cámara y perseguir a las radiodifusoras comunitarias. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes y en alguna ocasión, lamentablemente, el Ejército Mexicano, actuaron en contra de varias de tales estaciones. Esas acometidas eran tan desproporcionadas e injustas que en otros flancos de la propia administración pública se expresaron actitudes de menor intolerancia.

Parapetadas en la delegación mexicana de la Asociación Mundial de Radiodifusoras Comunitarias, AMARC, esas estaciones y los grupos y ciudadanos que las impulsan supieron actuar unidos y entendieron la necesidad de dialogar pero, también, de hacer política en la sociedad mediática de nuestros días. La causa de las comunitarias fue compartida por ciudadanos de diversas adscripciones. Mientras otros flancos de la disputa por la democracia en los medios permanecían estancados o con resultados adversos, la AMARC logró que sus posiciones prosperasen gracias a una perspicaz mezcla de recursos jurídicos, políticos y publicitarios.

Este libro ofrece un recuento, interesado e intenso, del proceso que culminó en el reconocimiento legal de once radiodifusoras comunitarias. No se trata de una crónica definitiva porque una reconstrucción más amplia requeriría la incorporación de otras voces y fuentes de información. Pero sin lugar a dudas Con permiso será un testimonio indispensable no sólo para la historia de la radio no comercial en México sino, de manera más amplia, para saber qué ha sido, y por qué, de la comunicación de masas en los primeros años del siglo XXI en este país.

La que se encuentra en estas páginas tampoco es la última versión de la lid de las comunitarias porque, una vez que han obtenido el reconocimiento legal, estas radiodifusoras se enfrentan a nuevos y siempre difíciles retos. Resolver necesidades financieras, precisar y mejorar sus perfiles de programación y encontrar una ubicación propia dentro del paisaje comunicacional mexicano, forman parte del nuevo contexto de tales emisoras.

A los promotores de las radios comunitarias este libro les será útil como memoria de su historia reciente. Dichas experiencias, sólo tendrán sentido si esas emisoras mantienen la calidad, la originalidad y el compromiso que les han permitido ser reconocidas, y respaldadas, como expresión de una comunicación diferente.

La de las estaciones comunitarias, como todas las luchas sociales, es una historia de organizaciones y proyectos pero, antes que nada, de personas. La causa de las comunitarias se benefició del consejo inteligente y oportuno de Beatriz Solís, que participó de manera destacada en su defensa jurídica e institucional. Y desde luego esa causa no habría sido posible sin la creativa tenacidad, la oportuna vehemencia y el consistente compromiso de Aleida Calleja. La perspectiva personal de sus autoras, que dan cuenta de logros y saldos junto con juicios, congojas y dudas en este proceso, es otro mérito de Con permiso.

 


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s