Comunitarias: de once, diez

Crónica, 14 de junio de 2005

Pian pianito, las radiodifusoras comunitarias van ganando un sitio propio en el panorama de nuestros medios de comunicación. De la misma manera que en otros países de América Latina esas emisoras –creadas en y a veces por comunidades que buscan ventilar sus preocupaciones en espacios no comerciales del espectro electromagnético– en México logran legitimidad y presencia públicas.

   A la delegación mexicana de la Asociación Mundial de Radiodifusoras Comunitarias, AMARC, le llevó más de dos años gestionar la regularización legal de varias de esas emisoras. Instaladas en comunidades pequeñas, con transmisores de baja potencia, la mayor parte de ellas no había tramitado el permiso legal entre otros motivos porque no existen normas claras para ello.

   Con ese pretexto el gobierno hostigó a varias estaciones comunitarias, atendiendo a exigencias de los radiodifusores más poderosos. Esos empresarios mantienen una concepción patrimonialista del espectro radiofónico, como si fuera de ellos y no de la Nación, y han rechazado a las comunitarias.

   Todavía hace dos semanas el presidente de esos empresarios, Alejandro García Gamboa, se opuso a que el tema de las radios comunitarias formara parte de la agenda que prepara la Secretaría de Relaciones Exteriores para definir las posiciones de México en la segunda fase de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información que se realizará en Túnez, en noviembre próximo.

   Frente a malquerencias como ésa y sin desesperanzarse ante los complejos trámites que tuvieron que realizar, al día de hoy diez de once estaciones afiliadas a la AMARC han recibido de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes el permiso para transmitir.

   Hasta ahora, la única radiodifusora comunitaria que tenía autorización legal era Radio Teocelo, que en 1966 recibió permiso para transmitir en Amplitud Modulada en esa zona cafetalera de Veracruz. Ahora, junto con ella, hay otras diez comunitarias con permiso.

   El 6 de diciembre de 2004 la SCT entregó permisos a Radio Jen Poj de Santa María Tlahuitoltepec en el noreste de Oaxaca y a Radio Uandárhi de Uruapan, Michoacán. La primera de ellas transmite para una comunidad mixe. Radio Uandárhi fue creada hace tres años en la zona purépecha para difundir ese idioma y las tradiciones locales así como para recibir programas educativos.

   El 18 de diciembre fueron expedidos los permisos de Radio Ecos de Manantlán de Zapotitlán Vadillo, Jalisco, Radio Nandía en Mazatlán Villa de Flores en Oaxaca y Radio Tepalcatepec en la población michoacana de ese nombre. Ecos de Manantlán transmite en la zona del Volcán de Colima y surgió de la fusión de tres emisoras que el gobierno federal había cerrado un año antes. Radio Nandía transmite en mazateco y náhuatl y Radio Tepalcatepec se dirige a un público de campesinos, muchos de los cuales frecuentemente van a trabajar a Estados Unidos.

   El 14 de febrero pasado recibió su permiso Radio Huayacocotla, una de las estaciones comunitarias de mayor presencia y tradición, que desde hace cuatro décadas transmite en onda corta en el norte de Veracruz y ahora lo hará en Frecuencia Modulada. Esa emisora llevaba 27 años solicitando el permiso legal y difunde lo mismo sones huastecos que recomendaciones agrícolas para el público campesino que la escucha.

   El 14 de marzo la SCT aprobó el permiso para Radio Erandi de Tangancícuaro, Michoacán. Sus transmisiones las hace en purépecha.

   El 22 de abril le tocó recibir su permiso a “Radio Calenda La Voz del Valle” ubicada en San Antonino de Castillo Velasco, Oaxaca, y que difunde, entre otros, programas de asesoría agropecuaria y consejos en temas de salud para radioescuchas zapotecos.

   El 9 de mayo La Voladora, que transmite en Amecameca, Estado de México y que durante 5 años ha orientado a los habitantes de la zona del Popocatépetl, recibió el permiso legal.

   Y el 31 de mayo pasado la asociación civil Comunicadores del Desierto que trabaja en Hermosillo, Sonora, consiguió el permiso –que había solicitado hace cinco años– para operar Radio Bemba. Esa estación mantiene una programación alternativa a la que ofrecen las radios comerciales con una serie sobre rock mexicano, un noticiero ecológico y programas de educación sexual, entre otros contenidos.

    Falta el permiso para Omega Experimental en Texcoco, Estado de México. Al parecer la SCT considera que la señal de esa emisora podría llegar hasta el Distrito Federal y por eso su autorización se ha postergado.

   Diez de once –falta una– es excelente saldo para el tesón de las radios comunitarias que encabeza Aleida Calleja, representante de AMARC en México. La fase que sigue no será menos difícil. Ya con permiso, esas radiodifusoras necesitan recursos para subsistir. Las comunidades que las alientan, pero también el resto de la sociedad interesada en ellas, tendrán que hacer esfuerzos de imaginación y desprendimiento en esa nueva etapa.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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