Justicia lenta, prensa arruinada

La Crónica, 1 de marzo de 2004

Justicia lenta, suele decirse, no es justicia. O no resulta suficiente. Que se lo digan, si hubiera dudas sobre esa máxima, a los directivos de la cooperativa que edita el periódico El Día, que el 21 de noviembre de 1998 fueron destituidos por una asamblea ilegal.

   Aquella asamblea, realizada a escondidas y sin cumplir las formalidades estatutarias, fue utilizada para secuestrar al periódico. A los directivos así depuestos se les prohibió entrar a las instalaciones y tuvieron que iniciar un proceso legal, en cada una de cuyas instancias se ratificaba la iniquidad que habían sufrido.

   Hace más un año, el 15 de enero, un Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito resolvió que los periodistas ilegalmente despedidos podían asumir nuevamente las responsabilidades que les asignó la cooperativa. Posteriormente el Juzgado 33 de lo civil del Tribunal Superior de Justicia, encabezado por la jueza Elvira Ruano, refrendó esa sentencia. Pero aun tuvieron que transcurrir varios meses para que se cumpliera.

   La justicia es lenta, pero a veces llega. El viernes pasado, 27 de febrero, finalmente se cumplió la resolución legal. Las instalaciones de El Día, ubicadas en Insurgentes Norte, fueron restituidas a los periodistas encabezados por José Luis Camacho López. 

   La ilegalidad cometida en aquella asamblea de hace más de cinco años quedó abolida. Pero sus efectos han sido desastrosos.

   La situación de El Día no era buena en 1998, pero quienes conducían a la cooperativa habían planeado mejorar las finanzas del periódico con la adquisición de nuevo equipo de impresión que les permitiría maquilar libros y otras publicaciones. De esa manera confiaban en romper el círculo vicioso que se crea con la dependencia de la publicidad gubernamental y paliar las insuficiencias de los recursos derivados de la venta de ejemplares y la publicidad privada.

   En ese tiempo los aprietos financieros de la cooperativa eran fundamentalmente de carácter fiscal. En 1996 el diario convino con la Secretaría de Hacienda el pago en parcialidades de los impuestos atrasados. Ese compromiso fue desatendido desde 1999. A su regreso a la cooperativa, los periodistas que la conducen se han enterado de que la deuda fiscal a estas alturas es de más de 50 millones de pesos.

   La empresa, con todo y los activos que tiene en maquinaria e inmuebles, valía hace cinco años entre 80 y 100 millones de pesos. El nombre del periódico, que en algún momento en la segunda mitad del siglo pasado llegó a ser uno de los diarios más acreditados por la seriedad de su política editorial, podría tener su propio valor.

   Ahora los trabajadores de El Día tienen que resolver qué harán con una empresa tan maltrecha y que solo podría seguir funcionando con una importante inyección de capital. Muchos de ellos se inclinan por vender los activos. Hacer el inventario del deterioro en que se encuentran las instalaciones constituye la primera tarea de los periodistas que este lunes asumirán nuevamente sus funciones.

   José Luis Camacho López, director de El Día, ha dicho a los socios y trabajadores de la cooperativa que “el golpe” del 21 de noviembre de 1998 terminó con el propósito de consolidar el patrimonio de todos ellos: “Los resultados de esos hechos están a la vista de todos ustedes. La incuria, la estulticia, la combinación de ajustes de cuentas contra El Día desde distintos ámbitos del poder y desde diferentes signos partidarios, la ofensiva idea de exterminar al sector social de la economía en el país, se apoderaron de nuestra cooperativa hasta llevarla a este grado de atroz desamparo, deterioro y ruindad”.

   “Nuestra gestión –dice Camacho– siempre estuvo sustentada en ver por el interés de todos los cooperativistas, de nuestra cooperativa, pero sobre todo en el interés de poder construir un nuevo tipo de prensa, nuevos periodistas alejados de las prácticas tradicionales de la corrupción que impide un auténtico ejercicio periodístico objetivo, veraz, imparcial, democrático y plural”. Ahora, explica, los trabajadores y cooperativistas de El Día deben resolver “el mejor camino para esta sociedad y su diario”.

 

ALACENA: Excélsior, crisis sin fin

   Excélsior, editado por otra cooperativa, sigue entrampado en un litigio que parece pozo sin fondo. Hace una semana el director, Armando Sepúlveda, fue sustituido por el también periodista José Manuel Nava. Aunque transcurrió sin violencias como las de otras ocasiones, la asamblea que tomó esa decisión es impugnada por un grupo de trabajadores entre quienes se encuentra el experimentado reportero Fausto Fernández Ponte. Los inconformes con el cambio aseguran que la nueva dirección quiere hacer de Excélsior un diario cercano al actual gobierno. También dicen que, en respaldo al director removido, varios colaboradores han dejado de escribir en el periódico.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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