Este sí es un escándalo

La Crónica, 9 de julio de 2004

Si tuviéramos un escenario público más serio, uno de los auténticos escándalos de estos días tendría que ser la venta de espacios en medios electrónicos, a precios exorbitantes y discrecionales, para los partidos políticos. A partir de documentos que obtuvo en el IFE, la revista Proceso documentó en su edición del domingo pasado el abuso de tele y radio difusoras que por, encima de las disposiciones legales, cobran por spots de campaña tarifas muy superiores a las que se han comprometido a respetar.

   Amparada en la Ley de Acceso a la Información, la reportera María Scherer Ibarra recibió del Instituto Federal Electoral más de mil 600 copias de facturas, contratos y otros documentos con los cuales los partidos justificaron sus gastos en las campañas electorales de 2003. Allí se comprueba la discriminación que algunas de las principales empresas de comunicación ejercen contra los partidos que no son de su preferencia. Por un anuncio, Televisión Azteca llegó a cobrarle al PRD hasta tres veces más el monto de sus precios oficiales.

   La noche del 14 de junio de ese año tuvo lugar, en Morelia, la final del futbol mexicano. El equipo local recibía a los Rayados del Monterrey. Tres semanas más tarde se realizarían las elecciones federales del 6 de julio, de tal forma que insertar sus siglas y lemas durante la transmisión televisiva del juego era un recurso de propaganda atractivo para los partidos políticos.

   Para evitar que las empresas de comunicación traten de manera diferente a los partidos desde hace varios años la legislación electoral establece que, al comienzo de cada temporada de campañas, los concesionarios de radio y televisión entreguen al IFE su catálogo de horarios y tarifas. Con tal medida, señalada en el artículo 48 del Código Federal de esa materia, se pretende que ningún partido esté obligado a pagar más que otros y que los precios de la publicidad política no sean superiores a los que se cobran por anuncios comerciales.

   Ahora se ha podido comprobar que esa previsión de la ley no se cumple. Algunas empresas de televisión y radio imponen tarifas notoriamente superiores a las que ellas mismas han señalado en los catálogos que entregan al IFE. Esa irregularidad es posible gracias a la irresponsable complacencia de los partidos políticos, que con tal de acceder a espacios en horarios y programas de amplia audiencia (o en busca de congraciarse con ellos) se pliegan a las exigencias de los medios.

   Aquella noche a las 23.20 horas, durante la transmisión del futbol por el Canal 13, el Partido del Trabajo tuvo que pagar 166 mil 666 pesos por un anuncio de 20 segundos.

   Un anuncio de la misma duración y en el mismo espacio (tan solo 5 minutos antes) le costó 190 mil pesos al Partido Fuerza Ciudadana.

   Las tarifas que Televisión Azteca entregó al IFE –y que todavía están disponibles en la página electrónica de esa institución– señalan que por un spot de 20 segundos y durante la transmisión de un evento deportivo, se cobrarían 100 mil pesos. Así que el PT y Fuerza Ciudadana pagaron 66% y 90% por encima de la tarifa oficial.

   Una hora y media antes, a las 21.42 y durante la misma transmisión, apareció un anuncio de 30 segundos del Partido de la Revolución Democrática. El precio que Televisión Azteca reportó al IFE por la contratación de un mensaje de esa duración era de 150 mil pesos. Pero al PRD le cobró –y el partido aceptó pagar– 500 mil.

   Pero al Partido Revolucionario Institucional un anuncio también de 30 segundos y en el mismo programa –tres minutos después de las 11 de la noche– le costó, nada más, 25 mil 375 pesos.

   Así que al PRD, Televisión Azteca le cobró tres veces más en comparación con el precio notificado a la autoridad electoral. Y al PRI, solamente la sexta parte.

   La investigación de Scherer Ibarra ofrece muchos ejemplos más de ese trato desigual, que anula las condiciones de equidad que la ley y la autoridad electorales tendrían que asegurarles a los partidos y los ciudadanos. La información fue tomada de facturas y relaciones de anuncios transmitidos que las empresas de radiodifusión entregaron a los partidos y que luego fueron recibidas por el IFE.

   Si esos abusos son posibles, se debe en primer lugar a la irresponsabilidad de los partidos que aceptan pagar montos muy superiores a los que señalan los catálogos entregados por las empresas de radiodifusión. Y si los partidos tienen tal munificencia con los medios es gracias al excesivo financiamiento que se les otorga. Gastan con tanta largueza porque el dinero que reciben no es de ellos. Es de todos nosotros.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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