Bush bajo fuego mediático

La Crónica, 12 de septiembre de 2004

Mientras nuestra estancado panorama político se debate entre las confusiones acerca del posible desafuero, las cada vez más alarmantes noticias del fraude electoral veracruzano y los insolentes aunque entendibles reclamos que los dueños del dinero le hacen al presidente Fox, podemos hacer un paréntesis para ampliar la mira y voltear a la no menos estridente competencia por el poder que presencian nuestros vecinos del norte. A 50 días de las elecciones presidenciales las predicciones favorecen al envalentonado George W. Bush a quien no parecen afectarle denuncias, comprobaciones ni recriminaciones acerca de sus excesos en numerosos episodios relacionados con su vida política.

   La revelación más reciente, acerca de los subterfugios que empleó hace tres décadas para eludir el cumplimiento cabal de sus obligaciones militares, no ha tenido efecto significativo entre sus conciudadanos a pesar de que se convirtió en el tema de litigio político, y en esta ocasión además mediático, durante la semana que termina.

   Los documentos y testimonios que la cadena televisiva CBS dio a conocer el miércoles por la noche para comprobar el tráfico de influencias que cuando era joven habría ejercido el ahora presidente con el propósito de no ser enviado a la guerra de Vietnam, fueron tomados con más escepticismo que indignación en aquel país. Los medios rivales se lanzaron a discutir no las posibles implicaciones de una falta legal y ética de tales dimensiones por parte del actual inquilino de la Casa Blanca, sino los defectos que podría tener la información exhibida por ese consorcio televisivo.

   El episodio de los documentos sobre la evasión militar de Bush puede ser tomado como ejemplo de los contrapesos, a veces matizados de furiosas discordancias, que hay tanto entre los medios y el poder político, como en el ámbito mediático mismo en los Estados Unidos. Curiosamente, en la prensa mexicana no se ha dicho casi nada acerca de ese nuevo litigio que adereza (aun no se sabe si tendrá efectos más profundos) la campaña política estadounidense.

 

Eludiendo la guerra

   La noche del miércoles 60 Minutes, el programa de investigación periodística más conocido en la televisión de ese país, mostró documentos y testimonios que comprobarían las gestiones del ahora presidente George W. Bush para obtener un trato cómodo cuando tenía la obligación de ir al Ejército, en 1972.

   Desde hace tiempo se sabía de aquellas maniobras de Bush pero nunca habían sido evidenciadas como ahora. Dan Rather, el presentador de noticias emblemático de la CBS, presentó esa historia aderezada con imágenes de la guerra en Vietnam a fines de los años 60. Tan solo en mayo de 1968 más de 2 mil soldados estadounidenses habían muerto en ese conflicto y el reclutamiento entre los jóvenes estadounidenses se intensificaba.

   En esa época George W. Bush estaba cumpliendo 22 años y había terminado sus estudios en la Universidad de Yale. Su destino natural (aunque fuese política y hasta moralmente cuestionable) era, como el de miles de muchachos en ese país, ir a pelear a Vietnam. Aquella, que terminaría en una estridente derrota para los Estados Unidos, era una guerra que se mantenía en contra de la opinión de casi todo el mundo. Pero en ese país la mayoría respaldaba la intervención contra Vietnam.

   El padre de George W. era, en esos años, miembro de la Cámara de Representantes. No hay evidencias de que le haya ayudado directamente a eludir el reclutamiento. Pero otro político texano muy influyente en ese tiempo, el antiguo vocero del congreso estatal Ben Barnes, gestionó que el joven Bush se quedara en casa.

   Quien lo dice es nada menos que el propio Barnes, miembro del Partido Demócrata y que participa en la recolección de fondos para la campaña presidencial de John Kerry. Sus revelaciones resultan más llamativas que las sospechas que pueda despertar esa filiación. “No quiero perjudicar la carrera ni la reputación de George Bush. Desde los inicios de su carrera política, cuando competía para ser gobernador y luego para presidente, me ha buscado mucha gente. He recibido centenares de llamadas de gente que quiere saber qué pasó. Además he sido citado y tergiversado. La razón por la que hoy estoy aquí… es que realmente quiero contar qué sucedió”, dijo Barnes entrevistado por Dan Rather.

   Frente a frente el periodista y su entrevistado, sin aderezo escenográfico alguno, solo un fondo absolutamente negro que servía de telón a la charla, las revelaciones del viejo político tejano parecían venir de otra época. A fines de los 60 Barnes era asistente del gobernador de Texas y comenzaba a construir su carrera política. Fue cuando un empresario petrolero llamado Sid Adger, amigo de George Bush padre, le pidió que ayudara a joven egresado de Yale para que ingresara a la Guardia Nacional Aérea. Al ser parte de esa corporación, George W. Bush se libraría de ir a la guerra.

   Barnes habló con mandos militares de la Guardia Aérea y así consiguió una estancia para el hoy presidente de Estados Unidos. “Yo era un político joven y ambicioso que hacía lo que creía que era aceptable”, se disculpa ahora. “Lo más importante era hacer amigos. Y recomendé a un montón de gente para la Guardia Nacional durante la época de Vietnam”.

 

John Kerry a la baja

   A sus 72 años el veterano conductor de la CBS se ha encontrado en varias confrontaciones con el poder político de su país pero ningún episodio es igual a otro. Dan  Rather, el conductor de noticias más conocido en los Estados Unidos, sabe que pone en juego su prestigio profesional cuando difunde una historia controvertida y de extensas implicaciones como la que difundió esta semana.

   Rather dijo en 60 Minutos que era la primera vez que Barnes hacía esas declaraciones en público. Sin embargo unos días antes, a fines de agosto, en varios sitios de Internet circuló un video en donde Barnes habla del mismo asunto. Ese video, del que prácticamente no se ha comentado nada en el debate estadounidense de los últimos días, muestra a Barnes hablando en un mitin, y luego en una entrevista, acerca de la ayuda que le dio a Bush.

   Las declaraciones de Barnes circularon después de que, a comienzos de agosto, la campaña presidencial de John Kerry, el candidato demócrata, fue magullada por un anuncio de televisión en donde se asegura que, a diferencia de la fama pública que se ha formado, él nunca se comportó de manera heroica en la guerra de Vietnam.

   Kerry resultó herido tres veces en esa guerra y fue condecorado por ello. Sin embargo varios de sus ex compañeros de armas aparecieron hace varias semanas en un spot en donde negaban que hubiera tenido un comportamiento valeroso. Aunque luego fue crítico de la guerra en Vietnam, el hecho de haber sido lesionado y laureado cuando fue al frente de batalla ha sido una de las banderas de Kerry para promoverse en algunos sectores del electorado estadounidense.

   La difusión de ese video y la enorme cobertura mediática que recibió la Convención Republicana en donde su rival George W. Bush fue proclamado candidato presidencial, se han encontrado entre las causas del declive en la popularidad de Kerry. Después de haber sobrepasado a Bush en las encuestas, desde hace un par de semanas la figura del candidato demócrata va a la baja.

   La difusión de las acusaciones contra la fidelidad militar de Bush tiene el propósito de golpear al actual presidente con un recurso similar al que hace mes y medio fue desplegado para afectar a Kerry. Se ha podido comprobar que tras el anuncio en donde algunos de sus ex compañeros del Ejército hablan mal de él, hubo dinero que puede ser relacionado con la campaña de Bush. Ahora, sin embargo, la colusión de intereses podría ser más escandalosa. La decisión de la CBS para transmitir las declaraciones de Barnes y otras evidencias que incriminan a Bush en un tráfico de influencias para eludir Vietnam tuvo que haber sido resultado de una apuesta política deliberada y clara. Quizá por eso otras empresas de medios reaccionaron tan airadamente para descalificar la investigación de CBS.

 

Lejos de Vietnam

   Además del testimonio de Barnes, 60 Minutos mostró documentos en los que se confirma que el joven Bush recibía un trato preferencial cuando estaba en la Guardia Aérea. En un memorándum hasta ahora desconocido el teniente coronel Jerry Killian, superior de Bush, afirmaba  en mayo de 1972 que el hoy presidente le preguntó cómo le hacían para que él pudiera ausentarse de los entrenamientos por varios meses. Bush explicó, según su entonces comandante, que estaba “trabajando en una campaña en Alabama y no tiene tiempo para atender su preparación física”. Para entonces Bush padre había ascendido en su carrera política y era embajador de su país ante Naciones Unidas.

   Más tarde, en un oficio de agosto de 1972, Killian dijo que había ordenado que el teniente Bush “sea suspendido no solo por no presentarse al examen médico… sino por no cumplir con los parámetros mínimos de la Guardia Aérea Nacional de Texas”.

   Otro memorándum, fechado un año después, Killian se quejaba porque el oficial a cargo de la Guardia “está presionando para endulzar la evaluación del teniente Bush”.

   Sin embargo en otros memoranda, que sí eran conocidos, Killian describía a Bush como “un joven oficial y piloto excepcionalmente aceptable”.

   Killian murió en 1984 y la CBS asegura que los documentos formaban parte de su archivo personal aunque no ha explicado cómo los obtuvo. Sin embargo la viuda y un hijo de ese militar han declarado que no creen que él se haya referido por escrito, de esa manera, a George W. Bush.

 

Perversidad del poder

   Como entre esos testimonios hay contradicciones, 60 Minutos  contrató a un especialista en grafología para comprobar que la firma en los documentos ahora conocidos sí era la de Killian. Ese dictamen profesional también formó parte del reportaje.

   Además se mostró la opinión de Robert Strong, antiguo amigo y colega de Killian y que fue oficial administrativo de la Guardia Aérea Nacional de Texas en los años de Vietnam. Strong considera que los documentos ahora exhibidos “son compatibles” con las opiniones y la manera de ser que tenía Killian.

    Consultado por CBS el vocero del presidente Bush, Dan Bartlett, aseguró que Bush cumplió con sus obligaciones militares hasta que fue descargado de ellas de manera “honorable” para que pudiera atender sus compromisos políticos. Ese funcionario consideró que las acusaciones contra el presidente son expresión de una “política sucia” con motivo de la cercanía de las elecciones.

   Casi al final del reportaje el periodista Rather coloca, una tras otra, las reflexiones de Barnes –el político texano que le ayudó a Bush a cumplir de manera cómoda con las obligaciones militares– y Strong, amigo del difunto jefe castrense de Bush–.

   “Cuando rememoro aquello, me siento muy avergonzado –dice Barnes–. Pero en fin, así ocurrió. Y así fue debido a mi ambición, a mi juventud y a mi falta de entendimiento. Pero así ocurrió. Y no es algo de lo que esté necesariamente orgulloso”.

   A continuación se escuchan las palabras de Strong que ahora, retirado del Ejército, es profesor: “La conciencia es un asunto muy individual. Así es como funciona el poder. Lo que han visto es la manera como funcionar el poder”.

   Continuó Strong: “El poder engendra más poder. El poder va al poder para obtener más poder. Si tienes un poquito de poder y alguien te ofrece la oportunidad de obtener más haciéndole un favor al poder, entonces eso es lo que hace el poder. Comercia consigo mismo. Se alimenta de sí mismo. Así es como funcionaba el sistema. Así es como funcionaba el gobierno estatal. Así es como trabajaba la Guardia”.

 

Dudas tipográficas

   La misma noche en que fue transmitido, el reportaje de 60 Minutos fue tema de intensas discusiones en distintos espacios en la Internet. Partidarios y adversarios de Bush se afanaron para descalificar o ensalzar esa pieza periodística. Los directivos de la CBS seguramente sabían que la reacción a ese programa no sería sencilla, pero quizá no anticiparon todos los problemas que iban a tener.

   El jueves por la mañana un sitio en la Red denominado Power Line aseguró que los documentos mostrados en televisión y atribuidos al teniente coronel Killian, eran falsos. Entre otras características se cuestionaba el tipo de letra que, según se aseguró, no existía a comienzos de los años 70. Además se sugirió que los memoranda habían sido escritos en una computadora contemporánea y no en una máquina de escribir mecánica. Y se expresaron dudas sobre la firma. Power Line es un sitio que mantienen tres abogados de orientación conservadora.

   La versión de un posible fraude corrió como reguero de fábula a través de la Red de redes. De inmediato aparecieron juicios sumarios, reconvenciones partidarias, recordatorios de otras pifias y referencias a transgresiones éticas para ubicar el tropezón histórico en el que podía haber incurrido la CBS.

   Esa cadena respondió el viernes. En una declaración, la CBS aseguró que el reporte sobre las tareas militares del presidente Bush estaba fincado en fuentes confiables. Por la tarde, en su cotidiano noticiero, Dan Rather mostró una investigación sobre el tipo de letra que había en las máquinas para escribir disponibles al principio de los años setenta y enseñó documentos oficiales de esa época en donde aparecen las mismas características gráficas que hay en los memoranda de Killian. Además el calígrafo contratado por 60 Minutos explicó el método que siguió para autentificar la firma en esos papeles.

 

Patrón de falsedades

   Varios prominentes opositores de Bush respaldaron la publicación de esos documentos. Paul Krugman, el punzante economista de la Universidad de Princeton cuyas columnas en The New York Times le han ganado fama y respeto internacionales, escribió: “El auténtico asunto en la historia de la Guardia Nacional no es lo que George W. Bush hizo hace tres décadas. Es el reciente patrón de mentiras: sus afirmaciones de que cumple con sus obligaciones cuando evidentemente no lo hace, los repetidos reclamos de la Casa Blanca de que ha dado a conocer todos los documentos relevantes cuando no lo ha hecho. Es el mismo patrón de deshonestidad, esta vez involucrando asuntos personales que la gente puede entender fácilmente, que algunos de nosotros hemos advertido desde hace tiempo en asuntos públicos desde el calentamiento global hasta la guerra en Irak”.

   La discusión sobre la autenticidad de los documentos ha proseguido este fin de semana. Quizá cada estadounidense decida compartir la versión que sea más compatible con sus simpatías políticas.

   Aparentemente los cuestionamientos a las maquinaciones de Mr. Bush para eludir la guerra hace 30 años no conmoverán significativamente a sus compatriotas. Pero algunos especialistas en mediciones de opinión aseguran que si resulta que los documentos que mostró la CBS son fraudulentos, eso podría significar el fin para la campaña de Kerry.

 

Dilemas de Rather

   El resultado electoral del próximo martes 2 de noviembre no está definido. Pero el litigio sobre los documentos del reclutamiento de Bush demuestra la influencia y también los equilibrios que puede hallar una denuncia política cuando se ventila en un espacio público en donde hay normas profesionales pero, sobre todo, competencia e intereses mediáticos.

   También se ha reiterado la adhesión patriótica, en ocasiones más allá del respeto ciudadano e institucional, que la figura del presidente sigue encontrando en los medios estadounidenses. Apenas ayer se cumplió el tercer aniversario de los ataques aéreos que destruyeron las Torres Gemelas en Manhattan y un ala del Pentágono y que, entre muchas otras consecuencias, desataron una oleada de censura y autoritarismo en los medios de comunicación en ese país.

   Por eso no resultó extraña la insistencia de Dan Rather para precisar su adhesión a la institución presidencial más allá del contenido del reportaje que mostró en televisión. Entrevistado por la CNN, el conductor de CBS dijo el viernes por la noche: “Quiero insistir: yo respaldo a mi presidente. Estamos en tiempo de guerra y yo estoy detrás de mi presidente. No hay regocijo en reportar una historia así pero mi trabajo como periodista es no tener miedo y cuando llegamos con hechos, y legítimas preguntas respaldadas por testigos y documentos que consideramos auténticos, hay que resaltar esas preguntas no importa qué desagradables sean”.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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