Un golpeador en la CIRT

La Crónica, 10 de octubre de 2003

Los empresarios de la radiodifusión reeligieron por otro año a Jorge Mendoza Garza. La actividad pública más notoria durante el primer año de gestión de ese líder gremial, que además es funcionario de Televisión Azteca, ocurrió el 24 de enero pasado en uno de los momentos más álgidos del conflicto que dicha firma desató contra el Canal 40.

Aquella tarde, Mendoza y otros directivos de Azteca quisieron entrar por la fuerza a las instalaciones transmisoras del Canal 40 –que, luego de haber sido asaltadas cuatro semanas antes por una pandilla de delincuentes que envió la misma Televisión Azteca, estaban custodiadas por la Policía Federal Preventiva–. Allí, delante de docenas de fotógrafos y camarógrafos, Mendoza agredió por la espalda a Javier Cortina, uno de los abogados de la empresa propietaria del Canal 40.

Esa noche los noticieros de los canales 13 y 7, mintiendo igual que hicieron durante todo ese conflicto, dijeron que el agredido había sido Mendoza. Sin embargo los videos transmitidos en el Canal 40 mostraron la verdad: el funcionario de Azteca había provocado aquel incidente en el que se comportó, para decirlo elegantemente, de manera nada caballerosa.

Aquel episodio fue sintomático de la prepotencia que TV Azteca y sus funcionarios desplegaron contra el Canal 40. Pero resultaba más notorio debido a la representación que ha tenido Mendoza como presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión.

Ahora, al reelegirlo para otro año, los grupos más poderosos en ese gremio confirman la connivencia que han mantenido respecto del inusitado abuso que Televisión Azteca perpetró al ocupar ilegalmente las instalaciones del Canal 40.

Cohesionados en torno a intereses corporativos muy distantes del compromiso social que estarían obligados a respetar, los radiodifusores han decidido olvidar aquel exceso de la empresa propiedad de Ricardo Salinas Pliego. Tanto así que acaban de premiar a Mendoza con doce meses más al frente de la CIRT.

La reelección de Mendoza y las nuevas definiciones tecnológicas para el desarrollo de la televisión fueron celebradas ayer, en la comida anual de ese organismo, por el presidente Vicente Fox. La supeditación del gobierno federal a los intereses de Televisa y Televisión Azteca había sido refrendada hace exactamente un año con el decretazo que, después de una negociación a escondidas, puso en práctica el presidente de la República.

El 10 de octubre del año pasado, como puede recordarse, fue expedido un nuevo reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión y, mediante un inopinado decreto, el presidente anuló el tiempo del que disponía el Estado en esos medios para transmitir programas y mensajes de índole no comercial. El Ejecutivo Federal se reservó, para su propio usufructo, el 10% del tiempo que el Estado ejercía en televisión y el 20% del que empleaba en la radio.

Aquella medida, con la que el gobierno se burló de las organizaciones sociales y los legisladores federales que tenían varios meses deliberando acerca de la situación jurídica de los medios electrónicos, ratificó la urgencia de una auténtica reforma legal en ese campo. Y corroboró, además, que no será del gobierno de donde surjan iniciativas capaces de lograr una nueva ley de radio y televisión.

La relación de dependencia a la que el gobierno decidió allanarse respecto de esos empresarios le impide, ahora, ejercer las facultades legales y políticas que tiene en el campo de la comunicación electrónica.

Por eso las exhortaciones del secretario Santiago Creel para que la televisión y la radio se fijen más en los consensos que en los enconos políticos, serán simples propósitos testimoniales frente a una industria cuyos usufructuarios más relevantes han aprendido a transgredir la ley (como hizo TV Azteca en el Chiquihuite) o a rehacerla a su modo (como logró Televisa al imponer el decreto expedido hace exactamente un año).

Así, también, la invitación que el presidente de la República hizo ayer cuando convocó a los radiodifusores a construir “miles de plazas públicas de debate honesto y libre” carece de eficacia. Algunos de los espacios más significativos para que ese debate hubiera podido realizarse fueron cancelados hace un año por él mismo. Y el establecimiento de las reglas para que la radiodifusión tenga un desempeño congruente con la democracia que en tantos otros ámbitos ha construido el país, ha sido dificultado por la sujeción del gobierno al interés de los empresarios más influyentes en esa industria.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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