Tiempo de explicar

La Crónica, 17 de septiembre de 2003

Empeñado en documentar la injerencia del gobierno en el golpe que hace 27 años los expulsó de Excélsior a él y a sus compañeros, don Julio Scherer García publica un nuevo texto. Como todos los anteriores, Tiempo de saber  destila pasión y rabia. Igual que otros de sus libros, esta nueva contribución del fundador de Proceso es un eslabón dentro de una larga cadena de explicaciones todavía parciales.

   El texto de don Julio aparece junto con un ensayo de Carlos Monsiváis acerca de la prensa mexicana desde el siglo XIX y hasta nuestros días. Emparentados en el tema, se trata de dos libros en uno. Tiene 85 páginas el de Scherer. Alcanza 238 el de Monsiváis, que cumple con rasgos brillantes el omniabarcante afán de narrar un trecho tan largo en la historia de nuestro periodismo. Nos detenemos, aquí, solo en el primero de ellos.

    Scherer difunde las confidencias de Jorge Velasco, antiguo trabajador de Excélsior, ubicado en un bando antagonista al suyo y con quien se reencontró años después. Muy joven, Velasco entró hace medio siglo a trabajar en la cooperativa. Ocupó varios cargos directivos y fue expulsado, junto con tres docenas de trabajadores más, en 1965.

   Velasco y sus compañeros, encabezados por el editorialista Bernardo Ponce, sostuvieron que la asamblea en la que se resolvió separarlos del periódico había sido ilegal y que, por lo tanto, las ulteriores decisiones de la cooperativa también lo eran. El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, discretamente, los apoya. Les paga la renta de una oficina, los salarios de la mayoría de los rescindidos y la edición de un pasquín dedicado a cuestionar al periódico. En esa situación pasan varios años en el transcurso de los cuales una nueva administración, encabezada por Julio Scherer como director, se hace cargo de Excélsior.

   Los recursos que el gobierno alienta para que el grupo destituido regrese a la cooperativa son paradigmáticos de la perversa relación que prevalecía entre prensa y poder. En julio de 1971, ya en el gobierno de Luis Echeverría el secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, los envía con Fidel Velázquez para que apoyados con golpeadores de la CTM preparen un asalto a las instalaciones del diario. A última hora el gobierno dice que aun no es momento para ello. La semejanza entre esos preparativos y la operación para desplazar a Scherer cinco años después no parece casual.

   Sin embargo, ese segmento del libro confirma que mucho antes de 1976 Excélsior era un hervidero de ambiciones y rivalidades. La misma designación de Scherer y su administración estaba afectada por los conflictos previos en la cooperativa.

   Don Julio dedica 53 páginas al testimonio de Velasco. El resto lo destina a exponer el contenido calumnioso de varios panfletos (“libros sin madre”, los llama) que circularon hace tres décadas en contra suya y de otros personajes públicos. Quizá sin desearlo, Scherer les da a tales textos anónimos una notoriedad que no tendrían de no ser por esas páginas. Mientras tanto sigue echándose de menos una explicación completa de los acontecimientos de 1976 en Excélsior.

   Don Julio no ofrece más datos acerca de su antiguo adversario y ahora informante. Después de su paso por Excélsior Jorge Velasco y Félix se hizo editor, encabezó a los grupos Sayrols y Vid y fundó la distribuidora de publicaciones Citem. Presidió la Cámara Nacional de la Industria Editorial. Actualmente dirige la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito.

 

ALACENA: Excélsior, hoy

Acerca de las tristes vicisitudes del Excélsior de hoy y a propósito de nuestra columna de hace una semana la periodista Patricia Guevara, ex directora de ese diario, envió a Sociedad y Poder un detallado comentario. Allí recuerda que el actual consejo de administración de Excélsior, encabezado por el señor Salvador Legorreta, fue designado en una asamblea ilegal. Lo mismo había sucedido con la asamblea que, en enero de 2002, designó al consejo presidido por el periodista Jaime Contreras. Ambas administraciones, explica Guevara, han estado manejadas por el director del diario, Armando Sepúlveda.

   Guevara considera que Regino Díaz Redondo –el director al que ella sustituyó en octubre de 2000 por decisión de los cooperativistas– había conseguido “la legitimidad porque el sistema se la otorgó, no porque le asistiera la razón y el derecho”.

   Citando al periodista Miguel Ángel Granados Chapa, coincide en que en 1976, el presidente Echeverría “le dio una ayudadita a los menos aptos para conducir los destinos de Excélsior”. En cambio, dice la ex directora, “creo que hoy el presidente Fox le está dando una ayudadota a los que pretenden hacerse del control del diario, sin que les asista la razón y  el derecho. Echeverría por comisión, Fox, por omisión”.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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