La familia Fox y su vida privada

La Crónica, 19 de mayo de 2003

Aun antes de comenzar a circular, el nuevo libro de la periodista argentina Olga Wornat es un éxito. El personaje central de ese trabajo de investigación, la señora Marta Sahagún de Fox, se encargó de hacerle una insólita publicidad cuando, el miércoles, se refirió al costo que está dispuesta a pagar por las tareas que está realizando. “Nuestras familias se verán también sujetas a críticas y a ofensas muy injustas”, dijo la esposa del presidente de la República.

   Esas palabras se referían al libro La jefa, que escribió una periodista célebre por develar aspectos delicados de la vida privada de personajes públicos como el ex presidente Carlos Menem.

   En México, Olga Wornat se entrevistó con docenas de amigos, familiares y funcionarios cercanos a la esposa del presidente y con ella misma. El subtítulo del libro, “Vida pública y privada de Marta Sahagún de Fox” no deja lugar a dudas sobre su contenido. No se trata de una obra sobre el desempeño político de la esposa del presidente sino, fundamentalmente,  acerca de sus relaciones familiares y personales.

   Ayer dos de los principales diarios de la ciudad de México y el semanario político más importante del país dedicaron amplios espacios a sendos adelantos del libro. Algunos de los hechos que allí se relatan habían sido difundidos de manera parcial en distintos medios. Otros, circulaban como rumores.

   Con reconocible pudor pero sin dejar de otorgarles singular relevancia, Proceso advierte en su edición de ayer que la investigación de Wornat fue posible gracias a que varios de los ocupantes de la residencia presidencial decidieron “no poner límites a su vida personal y familiar”. Amparado en esa circunstancia, el semanario consideró “de interés público” anticipar algunos fragmentos del libro.

   No solo al charlar son la periodista argentina, sino en numerosas ocasiones durante los años recientes, el presidente Fox y su ahora esposa han manifestado una notable ligereza para hacer, de su vida privada, acontecimiento público. La indiscreción –lindante con el candor– con que el presidente se refiere abiertamente a la relación con su esposa o sus hijos, la manera como fue difundido el ultrasonido de su nieto antes de nacer y, en otro plano, la intencional confusión que la señora Sahagún ha querido mantener entre sus responsabilidades como esposa del presidente y la fundación que ella alienta, forman parte de una vistosa cadena de equívocos entre los planos público y privado.

   Ahora, podría decirse, los Fox son víctima de una confusión que ellos mismos han alentado. Después de varios años de utilizar su vida privada para promoverse en el terreno de los hechos públicos, aparece un libro cuya autora aprovechó la proclividad de esa familia –y de muchos de quienes la rodean, lo cual no deja de llamar la atención– para hablar sin freno de sus asuntos personales.

   Pero es discutible que la locuacidad e incluso la indiscreción que el presidente, la señora y algunos de sus familiares acostumbran manifestar acerca de aspectos de su vida privada, justifique la intromisión en ella.

   Las historias conyugales, los litigios por asuntos personales, las dolencias o adicciones de los actuales inquilinos de Los Pinos o sus familiares cercanos, tendrían que ser reconocidos como asuntos que conciernen solamente a ellos. El hecho de que esos asuntos interesen a los lectores no necesariamente legitima su publicación.

   La frontera entre la vida privada y pública suele ser resbaladiza. Pero es evidente que el libro de Wornat, ocupándose de asuntos y personajes públicos, se inmiscuye en cuestiones del ámbito privado de esa familia. Esa periodista advierte: “Estoy convencida de que la vida privada de las mujeres y los hombres públicos es pública”.

   La convicción de la señora Wornat es discutible. El hecho de ocupar posiciones de responsabilidad política no exime a los gobernantes, y mucho menos a sus familiares, del derecho a la privacía que es una garantía de todos los ciudadanos.

   Cuando a los personajes políticos se les evalúa a partir de sus vicisitudes privadas el debate en la sociedad se empobrece. La murmuración desplaza, entonces, a la discusión de los asuntos de auténtico interés público.

   Gran parte de los episodios relatados en el libro de Wornat y reproducidos en varias publicaciones atañen solamente a la señora Fox y sus familiares. Otros, como las alusiones a posibles negocios oscuros de sus hijos, tendrían que ser aclarados.

   Al presidente y a su esposa es preciso evaluarlos críticamente a partir de sus hechos y dichos públicos. El de su vida privada es un terreno suyo –aunque ellos mismos se hayan empeñado en traficar políticamente con él–.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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