El rubor de The New York Times

La Crónica, 12 de mayo de 2003

En un insólito y por lo visto ineludible ejercicio de autocrítica, el diario más importante del mundo destinó más de cuatro planas de su edición de ayer a explicar y documentar las falsedades que durante varios años deslizó, en esa publicación, un reportero demasiado imaginativo.

   El reconocimiento y las disculpas que este domingo presentó The New York Times no ocultan la incomodidad que entre sus directivos y redactores suscitó la enorme discrecionalidad con que trabajaba el periodista Jayson Blair, que en docenas de notas incluyó datos falsos, modificó declaraciones, inventó circunstancias que no existieron o no presenció y se apropió del trabajo de otros reporteros.

   Esa mezcla de plagio y adulteraciones “representa un profundo desafío a la confianza y un profundo descenso en los 152 años de historia de este periódico”, admitió el diario neoyorquino.

   Blair, de 27 años, ingresó hace seis al NYT para hacer prácticas después de haber sido un brillante alumno de periodismo. Su habilidad para rastrear informaciones, su prosa rápida y eficaz así como su efusivo trato personal permitieron que ese joven negro ascendiera en el habitualmente hermético escalafón del diario. En pocos años llegó a ser reportero de la sección metropolitana y luego reportero nacional, una distinción que pocos periodistas estadounidenses alcanzan.

   La productividad y los hallazgos de Blair sorprendían a sus editores. Quizá tanto que no tuvieron el cuidado suficiente para comprobar la exactitud de sus informaciones. El mes pasado una nota suya describía las cavilaciones de dos marines heridos en Irak que se recuperaban en un hospital militar cerca de Washington. Los diálogos, la decoración del cuarto de hospital, la ubicación del nosocomio, habían sido descritos con intenso detalle. Luego se comprobó que todo era falso. El reportero nunca se encontró en persona con esos soldados, las heridas que describió son diferentes a las que realmente tienen y ellos no recuerdan haber dicho las frases que les atribuyó.

   También en abril, otra nota de Blair relató los servicios religiosos en una iglesia bautista en Cleveland cuyo ministro es padre de un soldado extraviado en el frente de guerra en Irak. Blair mencionó con emoción la mirada del sacerdote y el llanto de los asistentes, incluso dijo que en la Biblia que llevaba en las manos el ministro había colocado una fotografía de su hijo desaparecido. Nada de eso era cierto y el reportero no estuvo en la ceremonia.

   En otro reciente trabajo Blair describía la casa en Virginia en donde vive la familia de la soldado Jessica Lynch, de cuyo rescate en un hospital irakí se ufanó el ejército estadounidense. El reportero escribió que alrededor de la casa hay “campos de tabaco y de pastura de ganado” pero las fotografías de ese domicilio muestran un escenario muy distinto.

   Con frecuencia Blair simulaba acudir al escenario de los asuntos que le enviaban a cubrir pero se quedaba en Nueva York. Notas de restaurantes que presentaba diciendo que eran de los sitios que había visitado, resultaron ser de los lugares que frecuentaba en Manhattan. No hay registro de que haya estado en los hoteles en donde dijo alojarse. Ahora se sabe que con frecuencia, cuando decía que llamaba por su teléfono celular o enviaba correos electrónicos desde Washington o algún otro sitio, Blair en realidad se encontraba dentro del mismo edificio del Times en Nueva York. La moderna tecnología en comunicaciones le servía para engañar a sus editores y, a la postre, permitió reconstruir esos embustes.

   El diario dice que varios de sus editores tenían sospechas acerca de Blair. Sin embargo continuaron asignándolo a cubrir asuntos de la mayor actualidad. Una denuncia de plagio presentada a fines de abril por The San Antonio Express News, desencadenó la investigación sobre ese reportero. Blair renunció el pasado primero de mayo.

   Ahora The New York Times confía en que no sea desacreditado el trabajo de sus 375 reporteros. La extensa nota que aparece en la edición de ayer y que fue realizada por siete periodistas, apunta: “El Sr. Blair ya no es bienvenido en la redacción que él tan a menudo se vio incapaz para dejar. Muchos de sus amigos le expresan ira por su traición y a el Times por no atender a las señales de su naturaleza auto destructiva”.

   Además la información en primera plana y una nota del editor en la página tres, el NYT destina dos planas describir la historia de Blair y sus errores. Otras dos planas están dedicadas a inventariar las falsedades identificadas tan solo en 73 artículos que escribió entre octubre y abril pasados. El diario habilitó un correo electrónico para recibir quejas sobre inexactitudes que sus lectores hayan encontrado en otras notas de ese reportero.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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