Contrarreforma para radio y TV

La Crónica, marzo 21 de 2003

Veintidós diputados (13 del PRI, 4 del PVEM, 3 del PAN, uno del PRD y otro del PT) se han negado a participar en la revisión de la iniciativa de nueva Ley Federal de Radio y Televisión que ha emprendido una subcomisión del Senado de la República. Esos legisladores dicen que antes de examinar el documento que está siendo discutido en audiencias públicas convocadas por la Cámara Alta, tienen que desahogar varias iniciativas sobre el mismo asunto que desde hace tiempo esperan ser dictaminadas en la Cámara de Diputados.

   Si se tratase de un asunto de procedimiento la decisión de esos diputados sería entendible. Pero además, en un documento dirigido “a la opinión pública” pero que ha sido difundido a través de filtraciones en espacios periodísticos habitualmente bien enterados de los intereses de concesionarios privados de radio y TV, esos diputados han querido descalificar la iniciativa que se discute en el Senado.

   De manera irresponsable, porque no precisan a qué aspectos de dicha iniciativa se refieren, esos diputados dicen que implica “violaciones al Estado de Derecho”, sugiere “controles sobre la libertad de expresión” y “hace restrictivo el acceso a nuevas tecnologías”. Cada una de esas afirmaciones puede refutarse con el documento que está siendo analizado en el Senado. Pero resulta curiosa la situación de esos diputados que no quieren tomar en cuenta la iniciativa porque tienen trabajo pendiente, aunque parecen haberla estudiado tanto que se animan a sostener esas afirmaciones sobre ella.

   Lo que buscan esos diputados es impedir un análisis serio del proyecto que el Senado tiene en sus manos. Al descalificarlo sin sustento y negarse a su discusión, los veintitantos diputados buscan sabotear la deliberación plural (a la que han sido invitados todos los interesados) de una nueva ley para la radio y la televisión.  

   Varios de esos legisladores forman parte de la Comisión de Radio y Televisión de la Cámara de Diputados. Existen evidencias de que, con el propósito de frenar el examen del documento que ahora se encuentra en el Senado (y que ellos también recibieron hace varios meses) estarían dispuestos a proponer modificaciones de forma, notoriamente insuficientes en comparación con los cambios que hacen falta en la legislación para los medios electrónicos.

   La próxima semana esa Comisión de diputados discutirá un proyecto de dictamen que sugiere algunos ajustes, muchos de ellos cosméticos, a la actual Ley Federal de Radio y Televisión. Esa propuesta advierte la importancia de los medios del Estado y de estaciones de radio y televisión “de acceso social y comunitarias” y reconoce el derecho de rectificación respecto de los medios electrónicos. Además sugiere que en el empleo de los tiempos fiscales, que en octubre pasado el gobierno se reservó para sí mismo, participen también los poderes legislativo y judicial.

   Sin embargo, frente a esos progresos respecto de la actual legislación el documento que examinan los diputados aconseja que la asignación y revisión de concesiones siga a cargo de la secretaría de Comunicaciones y Transportes. Es decir, se mantiene el problema principal que, junto con la concentración en la propiedad de los medios electrónicos, ha padecido la atrasada ley de radiodifusión que México tiene desde hace más de cuatro décadas. La propuesta que comentamos prevé la existencia de una “Comisión Nacional de Radio y Televisión” sin autonomía respecto del Poder Ejecutivo –estaría encabezada por el secretario de Gobernación– que tendría tareas fundamentalmente consultivas.

   Si ese proyecto llega a ser dictaminado favorablemente podríamos estar ante dos propuestas de ley de radio y televisión en el Congreso. Una, en la Cámara de Diputados, elaborada con una visión estrecha y a partir del interés para obstaculizar la reforma integral que se propone hacer el Senado. La otra, es la iniciativa que en diciembre entregaron en la llamada Cámara Alta docenas de organizaciones sociales y que debido a su importancia hicieron suya, para darle trámite, 64 senadores.

   Los diputados que se han negado a discutir con sus colegas senadores constituyen el 4% de quienes conforman la Cámara en San Lázaro. La otra propuesta, además del respaldo social que tiene, fue suscrita por la mitad de quienes integran el Senado de la República.

   La reforma legislativa para la televisión y la radio es demasiado importante para que esté supeditada a falsas rivalidades, o a interesadas mezquindades.

   Da grima ocuparnos de esas tortuosidades en medio de un panorama internacional tan escabroso. Pero mientras Bagdad se incendia aquí hay quienes pretenden que en México, en algunas áreas, nada cambie en serio –y que, entonces, todo siga igual–.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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