Pablo Hiriart, periodista|

La Crónica, 16 de abril de 2002

Lo que Crónica es, ha sido fundamentalmente gracias al temple profesional y la enjundia personal de Pablo Hiriart.

   He conocido pocos periodistas tan henchidos del desbordante entusiasmo por la noticia como el que singulariza a Pablo.

   La vocación de este diario para rastrear hechos por encima de suposiciones y murmuraciones se debe antes que nada al oficio periodístico de su fundador y hasta ahora director general. Los titulares directos capaces de trascender el lugar común, las “esquinas” editoriales de primera plana y la reivindicación del reportero como el trabajador más importante del periódico son algunas de las definiciones establecidas por Hiriart gracias a las cuales Crónica se ubicó muy pronto entre la media docena de diarios más leídos en la ciudad de México.

   Hace seis años, el propósito de editar un nuevo periódico parecía temerario y quimérico. Sin embargo el entusiasmo de Pablo nos convenció a quienes decidimos acompañarlo en esta aventura.

   Sin su perseverante empuje Crónica no se explicaría. Además de invertir un creativo temperamento periodístico, Hiriart tuvo que dedicar gran parte de su tiempo a las tareas administrativas y financieras sin las cuales ninguna empresa logra sobrevivir.

   Entiendo, aunque me resultan sorpresivas, las razones de Pablo para dejar la dirección de Crónica. Pero ya que se trata de una decisión consumada no puedo sino reconocer el enorme profesionalismo con que condujo al periódico.

   Por lo que toca a esta columna puedo dar fe del irrestricto respeto con que han sido publicados mis textos –incluso en ocasiones en las que era notorias mis discrepancias con posiciones editoriales del diario y del mismo Hiriart–. En un clima periodístico todavía tan condicionado por intolerancias y rivalidades, o por incondicionalidades forzosas, esa actitud ha sido excepcional. En Crónica a los columnistas y colaboradores no les ha sido necesario elogiar los dichos y logros del director como sucede en tantas otras casas editoriales.

   Lo que Crónica ha sido, con todo y tropiezos, excesos y omisiones, lo saben sus lectores. Algunos de sus éxitos periodísticos han tenido como consecuencia la develación de abusos, falsedades y perversidades del poder. Junto a ellos ha sido singular la presencia de espacios que hace seis años fueron novedosos como la cobertura específica de asuntos universitarios o los temas de ecología.

   El mismo Hiriart se encargó de señalar méritos y faltantes de esa tarea editorial en la columna que publicó hace 10 meses, el 18 de junio de 2001, cuando el diario cumplió 5 años.

   Al enumerar los compromisos de Crónica el creador de este periódico dijo –lo reproduzco en extenso con la certeza de que no me cobrará derechos de autor–:

   “El reto es mantener aquello que nos dio origen: la voluntad por desarrollar un periodismo que busque los hechos que están más allá de los dichos.

   “Y como hemos visto a lo largo de estos años, los hechos generalmente no se corresponden con los dichos. Por eso es importante descubrirlos.

   “Un periodismo crítico, activo, realizado con pasión, alegría, vigoroso, que sirva al lector de Crónica.

   “El reto es hacer un periodismo comprometido con el país, en el mejor de los sentidos.

   “Mostrar las expresiones cotidianas de nuestra escalofriante desigualdad social, de la injusta distribución del ingreso.

   “El reto es no caer en las trampas del mercado, que invitan al sensacionalismo y a la mentira para vender más ejemplares y ser favorecidos por la publicidad oficial y privada.

   “El reto es mantener los principios en tiempos de aguda competencia en el mercado. De creciente discrecionalidad gubernamental. De abuso por la falta de reglas para el otorgamiento de la publicidad oficial.

   “El lector no ha visto jamás en Crónica una secuencia fotográfica o una campaña de adulación a personajes que tienen las llaves del dinero público o privado.

   “No lo verá nunca en nuestras páginas.

   “Ese es, cuando menos, el compromiso personal.

   “Seguiremos haciendo lo mismo. Con las mismas convicciones.

   Crónica seguirá siendo Crónica, o no será”.

   Allí se encuentran las claves del compromiso que ha asumido el periodista Salvador García Soto.

   A Pablo Hiriart le agradezco que me haya convidado a participar en este ejercicio de un periodismo, como él ha dicho y hecho, comprometido con su sociedad y vigoroso, ejercido con pasión y alegría. Le envío un abrazo lleno de amistad.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

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