Observar a los medios

La Crónica, 25 de noviembre de 2002

Tan atareados como están señalando los yerros de los políticos, los periodistas se han olvidado de mirarse a sí mismos. Desde luego la divulgación e incluso la denuncia de los abusos y despropósitos de la clase política es tarea fundamental de los medios de comunicación. Pero los informadores no suelen destinar a su propio comportamiento y al de las empresas donde trabajan el mismo tamiz crítico que utilizan para mirar al resto de la sociedad.

   La semana pasada en Caracas, un grupo de periodistas estableció un Observatorio de los Medios cuya constitución se debe a circunstancias muy peculiares de ese país, en donde el enconado litigio político ha polarizado a las empresas de comunicación y a sus trabajadores. Pero tanto para enterarnos de una experiencia novedosa como para considerar la posibilidad de emprender en México un proyecto similar, es interesante asomarnos al documento inicial del Observatorio venezolano.

   Destacando la importancia de la crisis política y también de las tensiones incluso emocionales que esa situación provoca en los informadores, los fundadores del Observatorio se quejan:

   “Los venezolanos y, en forma especial, los periodistas, vivimos, desde hace más de un año, en condiciones de extrema tensión y de permanente confrontación que amenazan seriamente la normalidad de nuestras vidas, nuestros trabajos y nuestra salud mental. Reconocemos que los acontecimientos políticos que han tenido lugar en el país constituyen el origen de ese preocupante estado de cosas. Sin embargo, consideramos que la intensidad de comportamientos agresivos en nuestra mutua relación social, su extensión a amplias capas de la población y las manifestaciones de intolerancia fuera de todo control son producto directo de la acción de los medios de comunicación social.

   Añaden: “Los medios de comunicación social, los periodistas y los colaboradores tienen el derecho de expresar sus creencias políticas en los espacios reservados a los contenidos de opinión, respetando las reglas de tolerancia y los valores humanos que defiende la sociedad venezolana. Asimismo, tantos los periodistas como los editores de los medios están obligados a cumplir con el derecho constitucional de los receptores a obtener una información imparcial, oportuna y plural”.

   Encabezado por Rafaela Cusati, el Observatorio considera: “Nada de eso ha sido respetado por la mayoría de los medios venezolanos durante más de un año. Con diferentes grados de intensidad, la orientación informativa y opinática de esos medios, de algunos periodistas y articulistas se ha dirigido a exacerbar las actitudes de intolerancia de la población a extremos nunca vistos en el país. La manipulación de los medios ha llevado a grandes grupos de ciudadanos a perder la capacidad de  percibir en su justa medida los acontecimientos nacionales y los está impulsando a asumir comportamientos que atentan tanto contra su propio equilibrio psicológico como contra la seguridad de otros ciudadanos”.

   El Observatorio venezolano es parte de un proyecto más amplio impulsado por comunicadores que han fundado observatorios de los medios en varios países de América Latina. El de Venezuela es un espacio de seguimiento pero también de fiscalización crítica del desempeño de los medios porque es promovido por periodistas que tienen simpatías con el actual gobierno y por lo tanto, están descontentos con la información de los medios privados que han encabezado la campaña contra el presidente Hugo Chávez.

   Desde esa posición, el Observatorio denuncia: “Al repetir con insistencia mensajes en el sentido de un inminente cambio de gobierno, sin analizar honestamente las condiciones objetivas, los medios han ido creando, en ciertos estratos de la población, una profunda sensación de frustración al no cumplirse la predicción mediática en el tiempo prometido, lo que los impulsa a adopta comportamientos desesperados, agresivos y de manifiesta intolerancia”.
   Esa postura puede ser una limitación para un escrutinio con seriedad del comportamiento de los medios. Pero no deja de ser llamativo el hecho de que sea un grupo de periodistas el que cuestione: “En las mediciones y análisis realizados hasta ahora aparecen las siguientes constantes: la tergiversación de los hechos, ocultamiento de datos y referencias, manipulación de las declaraciones, desbalance en la escogencia de las fuentes y una permanente tendencia a presentar el desarrollo de los acontecimientos desde una perspectiva tendenciosamente apocalíptica”.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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