Los del círculo rojo y los que trabajan

La Crónica, 7 de febrero de 2002

Ratificando que su apreciación de la realidad no es la que se difunde en la prensa, la semana pasada el presidente Fox aseguró en Aguascalientes que “la situación nacional no es como la pintan. Ciertamente tenemos problemas, como tienen todos los países, pero en nada se asemeja a lo que nos describen los medios de comunicación”.

   Las cosas, ciertamente, se aprecian según la perspectiva de cada observador y las miradas que ofrecen los medios están matizadas por intereses y subjetividades. También el diagnóstico que el poder tiene de la realidad suele ser parcial. Por eso los gobernantes cuentan con fuentes informativas como las que constituyen los medios de comunicación.

   Llama la atención el carácter tajante de la descalificación presidencial. No es lo mismo reconocer que los medios ofrecen visiones parciales a decir que la realidad “en nada” se parece a la que se muestra en esos espacios.

   Hace unas cuantas semanas la revista Negocios, del Banco Nacional de Comercio Exterior, publicó una entrevista en donde el presidente de la República explica con más detalle su idea de los medios (o para ser más precisos, la idea que tenía el día que concedió tal entrevista).

   Allí el presidente deplora que las medidas de seguridad a las que está sometido lo alejen del contacto con  asuntos cotidianos. “Mi vehículo de comunicación con los ciudadanos son los medios de comunicación, por eso no quiero broncas con los medios, por eso también quiero llevarla bien, porque yo necesito de los medios, los medios necesitan de los lectores y los lectores necesitan de los medios para expresarse y comunicarse y entonces los medios tienen una razón de ser y tienen una responsabilidad muy fuerte que es ser objetivos, ser imparciales, ser verídicos, ser honestos, entonces es realmente una responsabilidad grande la de los medios de comunicación”.

   La entrevista fue realizada por Guillermo Rivera, que en la campaña de hace dos años formó parte del equipo de comunicación de Vicente Fox. Rivera, autor del libro “2 de julio, La historia no narrada” preguntó de dónde salió la idea del “círculo rojo” con la que Fox ha querido justificar su desdén a los medios.

   “Bueno, por ahí lo escuché en alguna ocasión –contesta el presidente–. Círculo rojo son aquellas personas que están muy metidas en las noticias, en la lectura de los periódicos y la prensa, en la crítica, en el debate político y que representan, pues yo diría el 2 o el 3 por ciento de la población. Y está el círculo verde que son 98 millones de mexicanos y mexicanas que todos los días se levantan a trabajar, que quieren tener una esperanza, que quieren ver a su país creciendo y mejorando, que quieren tener logros y resultados para que sus hijos vivan mejor. Es con ellos que me entiendo yo muy bien y con ellos que trato de dialogar intensamente, porque a mí me motiva mucho ese círculo verde, esa ciudadanía”.

   La sinceridad de esa descripción es tan apabullante como su agresividad. Para el presidente aquellos que expresan opiniones críticas en los medios e incluso quienes las leen o escuchan, son ciudadanos sin esperanza ni deseos de mejoría para la nación. Además se trata, según Fox, de gente que no se levanta para trabajar.

   Esa prejuiciada opinión deja advertir el disgusto que el presidente experimenta ante la publicación de versiones de la realidad que no coinciden con la suya. También dice que los medios:

   “Están aprendiendo a vivir en libertad, jamás se les había autorizado a burlarse del Presidente, ni a tomarle el pelo al Presidente, ni a abusar del Presidente. Los medios se cuidaban de no transgredir esa regla no escrita. Hoy no. Al contrario, se han extendido ampliamente en el ejercicio de su libertad, lo cual me da muchísimo gusto y yo espero que de aquí para adelante, también los medios de comunicación encuentren su verdadero lugar de servir a sus lectores o a sus radioescuchas o a sus televidentes, de servir a México; que al fin y al cabo tienen una responsabilidad con su país; de ser críticos, pero críticos constructivos. Su deber es decir las cosas con objetividad”.

   El presidente juzga a los medios con cartabones tradicionales. No advierte que la objetividad plena no existe y la responsabilidad que reivindica necesita reglas para ser algo más que una aspiración plausible pero sin contenidos. Su concepción de los medios se apoya en una suspicacia autoritaria. El presidente cree que los medios lo critican porque “se les autorizó” a ello. No concibe que los espacios de comunicación, desde luego con numerosos defectos, ejercen una libertad que existía años antes del actual gobierno y que para expresarse no ha necesitado licencias del poder.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

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