Así nació el 12.5%

La Crónica, 15 de octubre de 2002

Fue en 1968 cuando el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz resolvió establecer los tiempos fiscales en radio y televisión. Pero esa decisión no se debió a la cobertura que los medios hicieron del movimiento estudiantil como ahora pretenden algunos empresarios de la radiodifusión. La causa de tal medida fue la cobertura internacional que habían recibido los Juegos Olímpicos que ese año se realizaron en México.

   Tiempo antes de aquellos hechos el entonces secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena, había conversado con Díaz Ordaz acerca de la importancia creciente de la televisión. Esa relevancia pudo comprobarse con motivo de las competencias deportivas, cuando México apresuró la terminación de la red nacional de microondas y se creó la primera infraestructura de comunicación satelital. 

   Ortiz Mena recordaría tres décadas más tarde: “Al terminar los juegos olímpicos, el presidente Díaz Ordaz me dijo que los acontecimientos habían confirmado la importancia de los medios electrónicos de comunicación masiva, tal y como lo habíamos comentado algunos meses antes. Me pidió que elaborara alguna propuesta para lograr su mejor aprovechamiento en beneficio del país. El presidente buscaba una regulación efectiva de los medios, aunque estuvo de acuerdo en que no se convirtieran en empresas controladas por el Estado. Me di a la tarea de estudiar los esquemas vigentes en otros países”.

   Ortiz Mena, que había sido ministro de Hacienda desde el gobierno anterior, relata ese episodio en su libro El desarrollo estabilizador: reflexiones sobre una época (FCE, México, 1998). “Le propuse entonces una estrategia por la cual el Estado pudiera definir el uso de ciertos espacios en la radio y la televisión, como sucedía en los Estados Unidos y en algunos países de Europa”.

   El secretario de Hacienda sabía que los dueños de la televisión y la radio no aceptarían, así nada más, cederle tiempos al Estado. Por eso diseñó una estratagema: “incluir en la Ley de Ingresos de 1969 un impuesto muy elevado sobre los ingresos de las empresas difusoras de radio y televisión. Una vez establecido este impuesto, podríamos negociar con estos medios que lo pagaran donando tiempo al aire para el gobierno. Así, en el proyecto de iniciativa de Ley de Ingresos que enviamos al Congreso de la Unión a finales de 1968, incluimos un impuesto de 25% sobre los ingresos brutos de las empresas de radio y televisión. El impuesto entraría en vigor el 1º. de julio de 1969, de tal forma que durante seis meses el gobierno pudiera negociar desde una posición de fuerza”.

   Las negociaciones, según Ortiz Mena, fueron con Emilio Azcárraga Vidaurreta y, al mismo tiempo, con Rómulo O’Farrill y Miguel Alemán Valdés, todos ellos accionistas en las principales estaciones de televisión que había en México a fines de los años sesenta.

   “Después de algunos meses de negociaciones de las secretarías de Comunicaciones y Transportes y de Hacienda con los empresarios, se llegó a un acuerdo por el cual estos últimos cedían 12.5% del tiempo de transmisión al Estado. La idea era utilizar esos espacios para programas que llevaran un beneficio a la sociedad. El propio presidente de la República, en su informe de gobierno de 1969, estableció como ‘obligación indeclinable del Estado vigilar el sano y adecuado funcionamiento de los medios de comunicación… porque juegan un papel definitivo en la formación de la conciencia nacional, en la educación del pueblo y en la difusión de la cultura’. Existía un potencial muy importante en los campos educativo, cultural y en salubridad y en cuanto a la amplia difusión de los asuntos políticos que se podía lograr vía la televisión. Como ejemplo, le mencioné al presidente Díaz Ordaz un proyecto que consideraba utilizar los tiempos de televisión del Estado para dar clases a los alumnos y simultáneamente capacitar al magisterio”.

   El gobierno quería compensar el contenido usual en los medios comerciales. Pero en opinión de Ortiz Mena no supo aprovechar esos espacios: “Existían varias opciones para utilizar el tiempo de televisión del Estado en beneficio de la sociedad. En la mayoría de los casos, no era necesaria, ni deseable, la participación directa del gobierno. Simplemente, había que diseñar las estrategias generales y aprovechar la creatividad de individuos e instituciones cuyo acceso a los medios no hubiera sido posible bajo consideraciones exclusivamente de negocios. Desafortunadamente, el proyecto no se consolidó, y el tiempo del Estado se utilizó para difundir tesis gubernamentales o programas de poco interés y de reducido beneficio para la sociedad”.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

–0–

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s