Talk shows: ya no eran negocio

La Crónica, 16 de febrero de 2001

No es por “compromiso con México” que Televisa saca del aire sus “talk shows”. Tampoco se debe a que, como dice esa empresa, “la tendencia de rechazo” a esos programas sea creciente.

El rechazo existe desde hace casi un año. Televisa conocía perfectamente el disgusto que esos programas causaban en amplios segmentos de la sociedad mexicana.

Los motivos de Televisa no son éticos. Ni siquiera políticos.

“Hasta en las mejores familias” y “Laura en América” salen del aire porque estaban dejando de ser negocio.

Mantener esas series estaba resultándole a Televisa más costoso que suspenderlas. Aquilatados precios y beneficios, esos programas se despedirán mañana de sus televidentes.

“Laura en América”, el programa de Laura Bozzo producido en Venezuela y que Televisa transmitía desde el año pasado, había sido considerado ofensivo y de pésimo gusto en varios países latinoamericanos. El público de México lo recibió con interés creciente entre abril y junio de 2000, cuando su audiencia promedio aumentó de menos de 10 a cerca de 17 puntos de rating. Pero en la segunda mitad del año la caída en la audiencia de “Laura de América” fue contundente. Para noviembre registraba apenas 7 puntos.

No fue más perdurable el éxito de “Hasta en las mejores familias”, el estruendoso programa en cuya conducción se alternaban varias damas de Televisa encabezadas por Carmen Salinas.

Vulgaridad, estridencia y agresividad como casi nunca se ha visto en la televisión internacional, fueron recursos con los que ese “talk show” suscitaba un interés casi hipnótico en la desprevenida concurrencia que lo sintonizaba en su impropio horario vespertino. Esa serie tuvo un magnetismo similar al que causa una bronca callejera, pero hasta el ciudadano más entremetido se hastía después de varios días de ver catorrazos y estrépito sin ton ni son.

La ventaja de “Hasta en las mejores familias” fue, a la postre, su perdición. La gente se hartó de la ordinariez no sólo de sus temas, porque allí como rezan los clásicos mediáticos la forma era el mensaje, sino junto con ello de la gritería visual que propinaba todas las tardes.

En mayo de 2000 esa serie alcanzó 18 puntos de rating y luego cayó hasta seis puntos a fines del año. Eso, puesto en términos más claros, significó un descenso de 3 millones a poco más de un millón de personas cada tarde. Estas estimaciones las hemos elaborado a partir de datos de Ibope hechos públicos por Televisa.

Escándalo y shock mediático no le sirvieron a Televisa para mantener la atención de sus espectadores, ni para competir exitosamente con Azteca. Menos estridente aunque con situaciones tan escabrosas como las del programa de Televisa y con un moralismo más regañón y prepotente, “Cosas de la vida” dobla en audiencia a su rival. Según datos publicados por el especialista Alvaro Cueva en Milenio, hace un mes el “talk show” de Televisa alcanzaba ratings de 6.9, 7.1 y 7.4 mientras que, en los mismos días, el programa que conduce Rocío Sánchez Azuara en canal 13 llegaba a 11, 11.9 y 15.3 puntos.

Así que la decisión de Televisa, ciertamente forzada por la presión de asociaciones sociales, defensores de derechos humanos y muy destacadamente los senadores de la Comisión de Comunicaciones y Transportes, se debe antes que nada a que los “talk shows” habían dejado de ser tan buen negocio como hace varios meses.

Por eso en junio pasado, cuando muchas agrupaciones pidieron que esos programas fuesen trasladados a un horario de adultos, Televisa ignoró a la sociedad. Ahora busca adornarse con la suspensión de dos de sus “talk shows” asegurando que está comprometida con el país. Si realmente lo estuviera esas series jamás hubieran sido transmitidas en horario para todo público. Las quejas tuvieron que crecer hasta convertirse en exigencia legal a la Secretaría de Gobernación, que inexplicablemente demoró el cumplimiento de su obligación para imponer sanciones a las televisoras por la transmisión de esos contenidos, en ese horario.

Las disparidades de audiencia explican la reticencia de TV Azteca para tomar una medida similar. Hace tres semanas Televisa aseguró que retiraría sus “talk shows” si la televisora del Ajusco hacía lo mismo. Azteca se negó y ahora Televisa se le adelanta, con mejor sentido político aunque movida, antes que nada, por la dictadura del rating. Los dueños de esas dos empresas pudieron ponerse de acuerdo para sumarse a los festejos con motivo de la caravana del subcomandante, pero no acerca de los talk shows.

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