Robles vs. Reforma

La Crónica, 17 de abril de 2001

Rosario Robles aseguró que su presencia ayer en la Procuraduría General de Justicia del DF no obedecía a motivos políticos sino legales. Sin embargo alguien avisó a periodistas de numerosos medios que cubrieron la conferencia de prensa de la ex jefa de gobierno capitalino. Si no se trataba de un acto político, se le pareció mucho.

   La licenciada Robles demandó al diario Reforma por haber publicado, el jueves pasado, que su administración a cargo del gobierno del DF omitió la comprobación de gastos por casi 6 mil millones de pesos.

   El encabezado de ese diario señaló: “Detectan a Robles irregularidades”. La nota se apoya en un documento titulado “Informe Ejecutivo de Actividades 2000” que, según afirma el periódico, fue elaborado por la Contraloría General del Distrito Federal y entregado a la Asamblea Legislativa del DF. Allí se detallan gastos en diversos rubros por los cuales el gobierno de la señora Robles no entregó documentación suficiente, o que no estaban previstos en el Presupuesto del DF para el año 2000.

   Esos faltantes habrían sido advertidos por la Contraloría del Distrito Federal que buscó recabar los comprobantes de tales gastos. Al no recibirlos, informó de esa situación a la Asamblea Legislativa.

   Eso dice la nota de Reforma respaldada, según se advierte allí, en el documento de la Contraloría. Si esa información es falsa pero está contenida en el mencionado documento, la señora Robles tiene todo el derecho para estar disgustada pero ha equivocado el destinatario para su reclamación. Su queja la pudo haber presentado directamente a la contralora del DF, la licenciada Bertha Luján.

   Si Reforma se negó a publicar alguna aclaración de Robles o de Luján, es pertinente una reclamación jurídica pero no por calumnias como la ex jefa del gobierno capitalino indicó que había emprendido, sino por violaciones a la Ley de Imprenta según la cual los periódicos tienen la obligación inexcusable de publicar rectificaciones enviadas por los aludidos en una información.

   La demanda tendría sentido en términos legales si Reforma le hubiese atribuido al documento de la Contraloría afirmaciones que no contiene. De otra manera, aunque su fuente hubiera estado equivocada, el periódico se habría limitado a informar lo que dice un documento oficial.

   Llaman la atención los desplantes de arrogancia que Robles mostró en su conferencia de prensa al salir de la Procuraduría del DF. “No tengo fuero ni he huido al extranjero”, se ufanó en referencia a Oscar Espinosa Villarreal. Pues nada más faltaba que quisiera fuero o evadirse para no responder a posibles abusos o errores de su gobierno.

   La alusión al ex funcionario ahora arraigado en Nicaragua tiene varias implicaciones, especialmente porque la falta administrativa que se le imputa a Robles es idéntica a la que originó la acusación contra Espinosa. La diferencia está en el monto. A Espinosa la Contraloría y luego la Procuraduría del DF lo acusaron por no haber presentado comprobantes de gastos por 420 millones de pesos. A la administración de Robles la actual Contraloría estaría reclamándole comprobantes por casi 6 mil millones de pesos. (Espinosa, como se recordará, demostró que esos documentos los había entregado a la secretaría de Gobierno del DF en donde los hicieron perdedizos).

   La ausencia de los comprobantes no significa que la ex jefa del gobierno capitalino o alguno de sus funcionarios hayan malversado tales recursos. Pero allí hay una falta, al menos administrativa, que tendría que ser indagada por el actual gobierno perredista con el mismo rigor con que la administración de Robles y Cuauhtémoc Cárdenas actuó contra el gobierno priista que los antecedió.

   Ayer mismo surgieron defensores de Robles que afirman que la información sobre la ausencia de comprobantes por 6 mil millones de pesos tiene el propósito de golpear su imagen, precisamente unos días antes de que se realice el Congreso del Partido de la Revolución Democrática. No es un secreto que la señora Robles aspira a dirigir ese partido. Sin embargo esa información, salvo que ahora se demostrase otra cosa, no la inventó ningún periódico.

   Robles acusó ayer a Reforma de faltar a la ética por haber publicado esa nota. Es plausible que los personajes públicos se preocupen por la ética en los medios, pero sería deseable que no lo hicieran solo cuando se publican informaciones que les incomodan.

   La ética no resulta exigible solamente a los medios. También es prenda apropiada para los funcionarios públicos. Y va de la mano con la congruencia. La señora Robles no parece dispuesta a consentir que su gestión sea evaluada con los mismos criterios con que su gobierno juzgó a sus rivales políticos.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

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