El canal 46

La Crónica de Hoy, 4 de junio de 2001

Numerosos y vistosos personajes se congregaron en la presentación del Canal 46, el pasado jueves 31 de mayo. Notable su capacidad de convocatoria, no lo ha sido tanto la aptitud de sus promotores para explicar cuál es la índole técnica y jurídica de ese canal.

   Esa inhabilidad no sería muy relevante si no se tratase de conocidos comunicadores. Epigmenio Ibarra, antiguo camarógrafo en frentes de las guerras centroamericanas que se hizo productor de telenovelas de audacia política y Carlos Payán, ex director de La Jornada y ex senador por el PRD, encabezarán el diseño de contenidos del nuevo canal.

   Sin embargo el canal 46 no es de ellos ni de Argos o de Zoom.TV, las empresas de las cuales son socios. La concesión del canal 46 es de Cablevisión, la firma cuya propiedad comparten Televisa y Carlos Slim y fue otorgada como resultado de una decisión de último momento del gobierno de Ernesto Zedillo.

   El 46 difundirá en la banda de Ultra Alta Frecuencia, que desde los años sesenta fue habilitada para la propagación de señales de televisión una vez que estaba saturada la banda de TV abierta más conocida –en donde transmiten los canales del 2 al 13–. En UHF difunden canales como el 22 y el 40 en el Valle de México, entre muchos otros que en el país emplean ese espacio del espectro radioeléctrico.

   Las frecuencias en la UHF han sido muy disputadas. En esa banda se encuentra parte del futuro de la televisión abierta y ha sido natural que muchas nuevas empresas interesadas en participar de ese mercado, así como que las que ya tienen presencia televisiva, quieran administrar los canales disponibles.

   Televisa y Azteca lo mismo que Multivisión, algunas cadenas de radio y empresarios de provincia y el Congreso de la Unión, han estado entre los solicitantes de esos canales. La empresa Argos también hizo gestiones para que le fuera adjudicada una de tales frecuencias en UHF.

   Durante casi seis años el gobierno anterior fue reticente a adjudicar las frecuencias disponibles. La Ley Federal de Radio y Televisión establece que la concesión para operar una frecuencia puede ser resuelta únicamente por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, sin que exista concurso o licitación de ninguna índole. Ese es uno de los aspectos más atrasados y autoritarios de nuestra legislación en materia de medios, que resulta urgente reformar.

   La concesión del canal 46 había sido solicitada por Cablevisión desde 1982, pero esa petición fue impugnada por otros interesados, especialmente el grupo Multivisión. Sin embargo menos de dos semanas antes de que terminara el gobierno anterior, repentinamente, las concesiones del 46 y del canal 52 le fueron otorgadas a Cablevisión, la empresa de Emilio Azcárraga y Carlos Slim.

   Esas autorizaciones tienen una modalidad. Se trata de concesiones para difundir únicamente señales restringidas, que no pueden ser sintonizadas por un televisor con antena convencional sino que requieren de un decodificador (como los que se emplean en el sistema Multivisión o en los servicios de televisión satelital).

   Las actuales autoridades de la SCT han asegurado que en este gobierno terminarán las concesiones discrecionales de esa índole, lo cual es altamente plausible. Las solicitudes para que se asignen otras dos frecuencias –los canales 58 y 64 aun disponibles en UHF– están suspendidas hasta que exista una nueva ley capaz de establecer criterios de transparencia en la asignación de concesiones.

   El canal 46, mientras tanto y de acuerdo con la concesión de noviembre de 2000, no tiene permiso para difundir televisión abierta como hacen el 22 y el 40. Lo que ha hecho la empresa Zoom.TV, que tiene una página en Internet, es asociarse con Cablevisión para nutrir de contenidos al canal 46.

   El nuevo canal, que en principio podrán ver los suscriptores de ese sistema de cable en el Valle de México y cuya señal según se ha dicho podría ser retransmitida por canales de Televisa en otros sitios del país es anunciado, con cierta soberbia, como “la tercera opción”. Será difícil que llegue a serlo a menos que su compromiso con Cablevisión no implique mimetizarse al estilo de Televisa. Además hablar de una tercera opción cuando hace tiempo existen el 11, el 22 y el 40 para no mencionar a numerosos canales independientes en provincia, resulta un tanto apresurado.

   Tampoco es buen augurio el origen de la concesión del canal 46. Fue adjudicada casi en secreto, de manera por lo tanto culposa y a espaldas de la sociedad, en una determinación de última hora del gobierno del presidente Zedillo y sin que fuese notificada, como la ley indica, en el Diario Oficial de la Federación.

   Los promotores del canal 46 no son responsables de ese origen oscuro que sin embargo, junto con la alianza con una empresa de Televisa, matiza cualquier pretensión de independencia.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

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