Granados Chapa, periodista fundamental

octubre 16, 2012

Texto publicado en Zócalo, octubre de 2012

Hay afirmaciones contundentes, muy pocas, que se pueden formular sin temor a que la realidad o la memoria nos desmientan. Esta es una de ellas: Miguel Ángel Granados Chapa fue uno de los periodistas más importantes en la historia de México. Sus reflexiones contribuyeron a desatar, y luego acompañaron críticamente, la transición política que el país experimentó en el último cuarto del siglo 20.

Durante varias décadas, la de Granados Chapa fue una presencia independiente –y en tal sentido, excepcional– dentro de una prensa mayoritariamente sujeta a la voluntad del poder político. La censura, pero a menudo sobre todo la auto restricción ejercidas por la mayor parte de los periodistas y editores, hicieron del periodismo una actividad monótona y previsible. La información y los comentarios políticos solían circunscribirse a la reiteración de notas oficiales y al aplauso resignado o interesado.

El autor de este blog, con Miguel Ángel Granados Chapa y Luis Javier Solana en uno de los programas de la serie “Discutamos México” en 2010

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Productos milagro, engaño y negocio

mayo 25, 2011

Publicado en Zócalo, marzo de 2011

A la luz de las evidencias que resultan de la investigación médica así como del negocio infame y hasta ahora por lo general impune que significan y a la luz incluso del sentido común, resulta demasiado condescendiente llamarles productos milagro a esos presuntos remedios de eficacia incomprobada, o en no pocas ocasiones de probada ineficacia. Se trata de productos que solamente han podido generalizarse debido a la incompetencia de las autoridades, a la ignorancia pero sobre todo la superstición que sigue existiendo en nuestra sociedad y debido a la irresponsabilidad cómplice de importantes medios de comunicación.

Supercherías en cadena nacional. (Foto tomada de http://www.animalpolitico.com)

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Encuentro por la Calidad y la Diversidad en los Medios de Comunicación

abril 2, 2011

Programa general y programas por mesa del Encuentro

Abril 5 y 6. Antiguo Hospital Concepción Béistegui: Regina 7, Centro Histórico (dos calles al norte de la estación Isabel la Católica del Metro).


Carmen Aristegui

febrero 11, 2011

Publicado en Eje Central

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aristegui se ha convertido en todo un caso. Mientras más se aplaza la solución a su exclusión de la radio, más se polarizan las posiciones en torno a esa importante conductora y la desafortunada medida que tomó la empresa MVS.

Ya sea que haya sido decisión exclusivamente de la empresa o que haya sido inducida desde la Presidencia de la República, la cancelación del noticiero encabezado por esa periodista se confirma como un enorme desatino. De no haber sido expulsada de la frecuencia radiofónica, a estas alturas nadie se acordaría del cuestionamiento que Carmen Aristegui hizo el viernes pasado acerca del estado de salud del presidente Felipe Calderón. Las bravuconadas y provocaciones del diputado Fernández Noroña no hubieran trascendido, más allá de la de por sí lamentable suspensión de la sesión del día anterior en San Lázaro y del discutible comentario de la periodista.

Hay quienes quieren fijar la discusión sobre este asunto en torno al comportamiento profesional de Carmen Aristegui. Todos los periodistas que se han expresado al respecto coinciden, cómo no, en que el derecho a preguntar es intocable. Pero inclusive esa atribución no solo de los informadores sino de cualquier ciudadano, está acotada por el respeto a valores hoy tan poco inspiradores como la vida privada y la reputación de las personas.  Leer el resto de esta entrada »


Después de Top Gear

febrero 4, 2011

Publicado en eje central

La disculpa del productor de Top Gear, el socarrón programa de la televisión británica que tanta indignación suscitó en nuestro país, dejó sin motivo de queja a muchos inconformes con la insolencia y la ramplonería que tanto llamaron la atención en esa serie de la BBC. No se trata de una excusa a fondo, pues alega que en ese programa se hace mofa de estereotipos nacionales. En otras palabras, para esos productores la fama pública de los mexicanos corresponde a las insolencias que se dijeron en el muy comentado programa. Auténtica o no, la disculpa cancela muchos de los cuestionamientos que conocimos en los días recientes y que pusieron en pie de guerra –en términos retóricos, por supuesto– a tantos indignados ciudadanos y líderes de opinión.

Si tanto nos indignaron los soeces cómicos de la BBC, en los medios mexicanos tenemos cotidianos motivos para sostener esa ira ciudadana

Ese apasionamiento crítico, que condujo a ver en el programa de la BBC la paja que no acostumbramos mirar en los medios propios, podría encontrar motivos para redoblarse y mantenerse en asuntos como los siguientes.  Leer el resto de esta entrada »


Los mineros de Chile: Rescate en vivo

octubre 17, 2010

Los mineros, antes del rescate

Hombre con la reciedumbre indispensable para ser minero, Florencio Ávalos no lloró cuando salió de la estrecha cápsula que lo volvió a la vida después de 68 días bajo tierra. Quizá todas las lágrimas posibles se le habían evaporado en aquel encierro a 622 metros de profundidad. Pero cuando lo abrazó su hijito Byron, el sí todo lágrimas, fue imposible no conmoverse con el rescate que estaba siendo televisado desde el desierto chileno.

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Iniciativa México: negocio y discurso conservador de las televisoras

agosto 30, 2010

Zócalo, julio de 2010

Con Iniciativa México, las televisoras intentan mostrarse como representantes de la sociedad. Se trata, insisten sus voceros, de un proyecto ciudadano, surgido de la sociedad civil.

Televisa y Televisión Azteca forman parte de la sociedad mexicana, pero no la representan, ni siquiera acompañadas por las tres docenas de empresas periodísticas y de radiodifusión que se sumaron a ese proyecto. La sociedad mexicana es mucho más diversa y la iniciativa aparentemente filantrópica que promueven ahora se debe, en buena medida, a las dificultades que las televisoras encuentran para tener aceptación y credibilidad entre los ciudadanos.

El anuncio de Iniciativa México. Fotografía tomada de http://www.notisistema.com

Iniciativa México es, además, negocio político y financiero especialmente para Televisa. Ese proyecto les permite a las televisoras mejorar o afianzar su ya fructuosa relación con el gobierno. Adicionalmente, aspiran a vender más espacios comerciales y a incrementar sus audiencias gracias a la explotación que harán, durante varios meses, de la sensiblería y la adhesión suscitadas por casos y causas nobles. Leer el resto de esta entrada »


Releer a García Canclini

enero 6, 2010

Zócalo, diciembre de 2009

Explorador de la diversidad, Néstor García Canclini ha mantenido una mirada atenta y un ánimo creativo, dispuestos lo mismo a la disección de asentadas tendencias en las culturas nacionales que a identificar novísimos rasgos en la globalización. Ese recorrido fructífero no hubiera sido posible sin un constante afán para nutrir su capacidad de asombro.

Migrante profesional, García Canclini transita de las artesanías chiapanecas a la pintura vanguardista, de las historietas a Cortázar e Italo Calvino, del Museo de Antropología en la ciudad de México a la feria mundial de Sevilla, de los relatos regionales a la televisión planetaria, del libro convencional al formato digital. La obra de García Canclini está repleta de referencias pictóricas, fílmicas, literarias, icónicas, mediáticas, porque en ellas se apuntalan sus creativas reflexiones.

Cada uno de esos episodios y expresiones culturales, cobra dimensión gracias a esa aptitud para admirarse que es rasgo de una inteligencia abierta a lo novedoso. Hoy que disponemos de Internet, blogs y Wikipedia en los que es posible encontrar referencias y manifestaciones culturales de una profusión sin concierto claro, García Canclini advierte: “No hay que dolerse de que la exuberancia de datos y la mezcla de lenguajes haya arruinado un orden o un suelo común que sólo era para pocos. El riesgo es que el viaje digital errático sea tan absorbente que lleve a confundir la profusión con la realidad, la dispersión con el fin de los poderes y que el encandilamiento impida renovar el asombro como camino hacia otro conocimiento” (Lectores, espectadores e internautas).

Globalidad de ida y vuelta

Esas parecen las instrucciones que García Canclini se ha impuesto a sí mismo en una travesía que le ha tomado varias décadas: los muchos hallazgos y la sinuosidad de la ruta no difuminan el propósito de ese recorrido intelectual. Los árboles no impiden mirar el bosque, aunque sin ellos no hay descripción del entorno cultural que valga la pena. El de García Canclini es un recorrido motivado por la gana de identificar la mixtura de situaciones y tendencias que construyen la diversidad cultural y orientado por el desdén a las concepciones maniqueas y a los fundamentalismos de cualquier índole.

García Canclini rompe deliberadamente con esa suerte de pensamiento único mecánico y reduccionista que hace de la globalidad un contexto unidimensional. En contra de esa inercia que con frecuencia se vuelve facilismo intelectual, apuesta por una globalidad que signifique intercambios multiculturales pero también pluri mediáticos de ida y vuelta:  “Intensificar los intercambios de arte, literatura, cine y televisión de calidad, que presenten las trayectorias de cada sociedad, puede contribuir a liberarnos de los estereotipos, de uno y otro lado, y a pensar juntos en lo que es posible hacer en nuestras sociedades, y entre ellas, para que sean menos desiguales, menos jerárquicas y más democráticas” (La Globalización Imaginada).

Antes que nada, la globalización es un espacio –una vasta colección de espacios, cabe precisar– en donde transcurren procesos tan múltiples como desiguales. Pero también puede ser un territorio para “pensar juntos”. Las tecnologías de la información, acicate a la vez que resultado de la internacionalización de las economías, nos traen datos de los más inimaginados confines y nos hacen más contemporáneos de nuestro mundo, aunque no por ello lo entendamos mejor. Observamos una difuminación  de fronteras así como de paradigmas –analíticos, teóricos, políticos, ideológicos, a veces también sociales y hasta personales– en la cual pretendemos construir nuevos puntos de referencia sin haber saldado cuentas con los que estamos abandonando. Tenemos la sensación de asir al mundo, sin reparar en la manera como esa proliferación de datos y conexiones nos coloca a merced de los intereses corporativos que por lo general condicionan nuestras percepciones del mundo y la posibilidad misma de estar conectados. García Canclini experimenta, entiende y explica esos cambios gracias a que sabe reconocerse sujeto de ellos y advierte la pertinencia de que seamos actores en tales procesos. Uno de los méritos, y no el menor de este estudioso, radica en la capacidad que mantiene para atestiguar, a la vez que sabe descifrar las claves de esta oleada de procesos culturales y de esa manera comunicacionales.

Empeñado en mantener una mirada inquisitiva, consciente de los riesgos que experimenta el intelectual lo mismo al dejarse embriagar por el vértigo de transformaciones culturales fascinantes e inéditas que cuando se empecina en un negacionismo ofuscado por la suspicacia, García Canclini discute sus propios marcos conceptuales, revisa metodologías, pasa de la crítica de la rigidez de los estudios comunicacionales al examen nada complaciente de los enfoques antropológicos, se apoya en la indagación estadística para más tarde señalar sus insuficiencias, transita del estilo libre del ensayo a la explicación sistemática del libro, siempre con un fresco afán de búsqueda.

Obra congruente y constante

Esa pasión por identificar el pulso de las transformaciones culturales sin deslumbrarse con las novedades y afianzando siempre sus indagaciones en la historia –regional, nacional, étnica, social, cultural en fin– es uno de los hilos conductores en la obra de García Canclini durante más de dos décadas. Del reconocimiento de la heterogeneidad en la construcción de identidades sociales en Culturas híbridas cuando al preguntarse sobre los rezagos de Latinoamérica en su marcha a la modernidad encuentra que lo popular se afianza tanto en las artesanías y el folclores como en el sincretismo cultural que llega a los medios de comunicación de masas, García Canclini pasa a documentar El consumo cultural en México la obra colectiva de la que fue coordinador y que resulta esencial para reconocer que al público, para entenderlo, es preciso asumirlo en plural y que los gustos de esos públicos se construyen en procesos complejos, en donde las historias y los contextos acotan la influencia de tradiciones, escuela, sociedades y de los medios de comunicación, entre otros factores.

En Consumidores y ciudadanos, oportunamente subtitulado “conflictos multiculturales de la globalización”, describe el papel de las ciudades como escenarios y actores de la globalización latinoamericana, así como la variedad de influencias (étnicas, fílmicas, mediáticas) en la definición de los gustos culturales que proliferan en tales urbes. Culturas en globalización, libro colectivo coordinado por García Canclini, documenta las paradojas de nuestra región en la hora de la integración comercial con América del Norte.

La globalización imaginada se instala en un mundo cuyas fronteras geográficas se difuminan de manera inversamente proporcional a la multiplicación de sus diversidades; los contrastes entre McDonald’s y Macondo, entre la heterodoxia cultural en Tijuana –ciudad bisagra– o la en tantos sentidos entrañable Buenos Aires y el cosmopolitismo mediático de Nueva York y Miami, son parte de procesos en donde multiculturalidad, multiplicidad, interdisciplina, interculturalidad, se yuxtaponen y complementan. Latinoamericanos buscando lugar en este siglo prosigue esa afanosa búsqueda de la identidad y la diversidad, ahora desde una asombrada perspectiva regional acotada por una nueva trasnacionalización financiera que es el marco, a su vez, de cualquier empeño de creación y/o propagación culturales.

Diferentes, desiguales y desconectados, ajusta cuentas con algunas de las tradiciones intelectuales representadas por autores como Pierre Bordieu y Clifford Geertz pero además se asoma a la vital cuan extendida cultura juvenil afianzada en formatos digitales y que se ha vuelto refugio y coartada en tiempos de acentuada desconfianza política. Lectores, espectadores e internautas, elige el formato del léxico directo y con frecuencia divertido para imbricar el comentario a las nuevas formas de creación y propagación de contenidos en la perspectiva de una deseada lo mismo que limitada ciudadanía cultural.

Medios, identidad, diversidad

Diversidad e identidad se complementan, entrecruzándose, en el pensamiento de García Canclini. Su acercamiento a los medios de comunicación surge de la inquietud para establecer los afluentes que conforman identidades culturales y sociales. Más adelante, advierte la presencia de identidades diversas en los contenidos mediáticos. Desde    Consumidores y ciudadanos, este autor encuentra: “En las nuevas generaciones las identidades se organizan menos en torno de los símbolos histórico – territoriales, los de la memoria patria, que alrededor de los de Hollywood, Televisa o Benetton”.

Los medios son espacios de propagación y dispersión, así como de reelaboración e incluso distorsión de lo popular. Tales medios, acota García Canclini, “que hicieron irrumpir a las masas populares en la esfera pública, fueron desplazando el desempeño ciudadano hacia las prácticas de consumo. Se establecieron otros modos de informarse, de entender las comunidades a las que se pertenece, de concebir y ejercer los derechos” (Consumidores y ciudadanos).

La preponderancia mediática tiene como resultado el debilitamiento del espacio público. El parlamento, las calles como escenario de demostraciones sociales y otros ámbitos, han sido desplazados por negociaciones en las élites políticas. El conflicto se desplaza “a lugares herméticos, a fuerzas que los ciudadanos no pueden enfrentar” (Consumidores y ciudadanos). O, como apunta en un libro más reciente:  “Antes los uniformados eran los que brindaban servicios públicos (bomberos, carteros, médicos, policías) y quienes se agrupaban por identidades deportivas (los jugadores de un mismo equipo y sus adherentes). En las calles vemos ahora que los uniformes distinguen marcas comerciales: los que venden tarjetas de las compañías telefónicas, publicitan refrescos y comida chatarra” (Diferentes, desiguales y desconectados).

Políticas culturales

García Canclini no se contenta con diagnosticar y explicar las interconexiones entre consumo, cultura y medios. Insistentemente, su reflexión conduce a la crítica de las políticas culturales o a la franca inexistencia de ellas, así como a la presentación de propuestas para hacerlas factibles. No en balde es conocido como un investigador muy activo en la revisión de políticas públicas. Esas propuestas, están pensadas con objetivos claros. “Una política es democrática tanto por construir espacios para el reconocimiento y el desarrollo colectivos como por suscitar las condiciones reflexivas, críticas, sensibles para que sea pensado lo que obstaculiza ese reconocimiento” (Culturas Híbridas).

Las políticas culturales deben ir más allá de “la preservación de patrimonios monumentales y folclóricos, y en promover las artes cultas que están perdiendo espectadores (plástica, teatro, música clásica)”, exige en Consumidores y Ciudadanos. La capacidad de las políticas públicas respecto de los medios, subraya, se redujo con la privatización de radiodifusoras y televisoras. Con la desregulación comunicacional, establecida tanto en acuerdos comerciales como en acciones y omisiones variadas, nos encontramos ente “el retiro del Estado como posible agente del interés público”. Y apunta en Culturas híbridas: “Transferir al iniciativa a la sociedad civil quiere decir, para el discurso neoconservador, concentrar el poder en empresas privadas monopólicas”.

Ya en los últimos años del siglo XX, García Canclini reconoce las limitaciones de los procesos de privatización en distintas zonas de América Latina:    “Luego de una década de privatizaciones no vemos que las empresas privadas hagan funcionar mejor los teléfonos, ni las aerolíneas, ni eleven la calidad de los programas en las radios y televisoras. Más que encerrarnos en el dilema Estado vs. mercado, hay que concebir políticas que coordinen a los diversos actores participantes en la generación e intermediación cultural.   No se trata de restaurar al Estado propietario, sino de repensar el papel del Estado como árbitro o garante de que las necesidades colectivas de información, recreación e innovación no sean subordinadas siempre al lucro” (Consumidores y ciudadanos).

Maniatado por sus propias decisiones, el Estado deja al arbitrio y al interés de las corporaciones la capacidad de darle voz y propagar cultura a y en la sociedad. Y mientras más recursos comunicacionales se concentran en menos manos, las posibilidades de los consorcios mediáticos son mayores.   “La fusión reciente entre empresas de las tres áreas industriales involucradas en las TIC –las telecomunicaciones, la electrónica y la informática– está agigantando el poder de estos actores privados trasnacionales y estrechando el ámbito de acción de los Estados y movimientos sociales” (Diferentes, desiguales y desconectados).

Pero, mucho ojo, esa concentración de capacidades comunicacionales hace preocupantes pero no omnipotentes a las empresas mediáticas.  “El poder no está contenido en una institución, ni en el Estado, ni en los medios de comunicación… los sectores llamados populares participan en esas relaciones de fuerza” (Culturas híbridas).

Los diablos de Ocumicho

García Canclini nutre sus reflexiones en la abundancia expresiva que se propaga a través de numerosas modalidades y soportes. Música y fotografías, museos y televisoras, grafitis y blogs, forman parte de sus territorios de análisis. A comienzos de los años 80, en Las culturas populares en el capitalismo, describe la creación de los diablos de Ocumicho, el pueblo en Michoacán que le llama la atención por la originalidad de sus diseños y por sus sistemas de distribución comercial. En Culturas híbridas se ocupa nuevamente de ellos y recuerda una de las explicaciones que le dieron los alfareros de esa población para haberlos reproducido. El diablo, “recorría Ocumicho y molestaba a todos. Se metía en los árboles y los mataba. Entraba en los perros, y no hacían más que agitarse y gritar. Luego persiguió a la gente, que se enfermaba y enloquecía. A alguien se le ocurrió que había que darle lugares donde pudiera vivir sin molestar a nadie. Por eso hicimos diablos de barro, para que tuviera dónde estar”.

Pero en nuestra tecnificada y globalizada sociedad mediática, no todos tienen sitios en dónde alojarse para ser reconocidos como actores sociales con inquietudes y agendas propios. El derecho a la comunicación no es para todos, de tal manera que no todos tienen ubicación en el actual entorno comunicacional. Casi tres décadas después de que se publicó aquella explicación recogida por García Canclini sobre los diablos de Ocumicho, ese poblado de Michoacán ha adquirido nueva relevancia cultural por la presencia de otro tipo de demonios. A comienzos de este 2009, la policía federal ocupó de manera violenta la radiodifusora comunitaria que veía funcionando en Ocumicho y arrestó a varias mujeres que trabajaban allí. Una de ellas, Rosa Cruz, está hoy sujeta a proceso penal por haberse desempeñado como locutora en purépecha. Ahora, como cuando García Canclini emprendía sus primeros estudios de la cultura popular mexicana, valdría la pena hacer un esfuerzo para que, como los diablos de Ocumicho, todos los actores del escenario comunicacional puedan coexistir: “para que todos tengan donde estar”.

Este texto es una versión abreviada del trabajo presentado en el coloquio Voces híbridas. Releyendo a García Canclini organizado en homenaje a ese pensador por la Universidad Autónoma Metropolitana y otras instituciones a fines de octubre pasado.

Referencias.

Algunos textos fundamentales de Néstor García Canclini

- Las culturas populares en el capitalismo, Nueva Imagen, México, 1982.

- Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Conaculta y Grijalbo, México, 1989.

- El consumo cultural en México (coordinador). Conaculta, México, 1993.

- Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización. Grijalbo, México, 1995.

- Culturas en globalización. América Latina – Europa – Estados Unidos: libre comercio e integración. Coordinador. CLACSO y Nueva Sociedad, Caracas, 1996.

- La Globalización Imaginada, Paidós, México, 1999.

- Latinoamericanos buscando lugar en este siglo. Paidós, Buenos Aires, 2002.

- Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad. Gedisa, Barcelona, 2004

- Lectores, espectadores e internautas, Gedisa, Barcelona, 2007.

- Extranjeros en la tecnología y en la cultura. Director. Ariel y Fundación Telefónica, Buenos Aires, 2009.


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