
Los mineros, antes del rescate
Hombre con la reciedumbre indispensable para ser minero, Florencio Ávalos no lloró cuando salió de la estrecha cápsula que lo volvió a la vida después de 68 días bajo tierra. Quizá todas las lágrimas posibles se le habían evaporado en aquel encierro a 622 metros de profundidad. Pero cuando lo abrazó su hijito Byron, el sí todo lágrimas, fue imposible no conmoverse con el rescate que estaba siendo televisado desde el desierto chileno.
Escrito por Raúl Trejo Delarbre




