Las últimas informaciones de Eliseo Barrón

mayo 29, 2009

Eliseo Barrón Hernández era un reportero de a pie. Lo suyo eran las notas breves, directas, información pura y dura. Tenía 11 años practicando el qué, quién, cuándo y dónde en las notas policiacas que escribía para la edición en Torreón, Coahuila, del diario Milenio. El cómo y el por qué por lo general se los dejaba a otros periodistas.

De prisa y precisa, la información acerca de crímenes, robos y accidentes no se presta mucho a la especulación. Sin embargo el auge del narcotráfico ha llevado las notas policiacas a la primera plana de los diarios. Quizá esa circunstancia hizo más complejo, y acaso arriesgado, el trabajo de Eliseo Barrón. El lunes por la noche varios hombres armados lo sacaron de su casa por la fuerza. Al día siguiente su cadáver apareció en un predio de Gómez Palacio, ciudad vecina de Torreón. Es evidente que lo torturaron.

Con Eliseo Barrón, son cinco los periodistas mexicanos asesinados en el transcurso de este año. Es posible que no todos hayan sido victimados como resultado de su trabajo informativo pero las parsimoniosas indagaciones judiciales no lo han esclarecido.

El Centro Nacional de Comunicación Social, CENCOS, que mantiene un registro de agresiones a periodistas, indica que el 13 febrero Jean Paul Ibarra, fotógrafo de El Correo de Iguala, Guerrero, fue asesinado a tiros cuando viajaba en una motocicleta con otra periodista que resultó herida. Ibarra cubría asuntos policiacos.

El 23 de, febrero en Huayacocotla, Veracruz, Luis Daniel Méndez Hernández, reportero de la radiodifusora “La Poderosa”, murió tiroteado cuando salía de un salón de baile.

El 29 de febrero Juan Carlos Hernández Mundo, director del periódico El Quijote de Taxco, Guerrero, murió cuando le dispararon desde una camioneta.

El 3 de abril Carlos Ortega Samper, de El Tiempo de Durango, fue victimado cuando se resistió a ser secuestrado por cuatro individuos que lo querían sacar de su automóvil en el poblado de Santa María del Oro. Ortega había denunciado al alcalde y otras autoridades de ese municipio por amenazarlo después de que publicó denuncias por hechos de corrupción.

Ninguna de las averiguaciones por esos asesinatos ha sido resuelta. El Commitee to Protect Journalists con sede en Nueva York, indicaba el martes pasado que en el transcurso de 2009 ha registrado 11 casos confirmados de periodistas asesinados en todo el mundo debido a su trabajo como informadores y 12 casos por confirmar, entre ellos 2 mexicanos (Jean Paul Ibarra y Carlos Ortega). Con el nuevo crimen, esa cifra habrá aumentado a 3.

La información de cualquiera de esas muertes posiblemente habría sido cubierta de manera escueta por Eliseo Barrón. Uno de sus últimos reportes periodísticos, si no es que el último, fue acerca de un escolta del jefe de la policía municipal en Torreón a quien despidieron porque el domingo pasado, alcoholizado, se puso a tirar balazos. Días antes, escribió sobre el despido de 302 agentes policiacos presuntamente vinculados con la delincuencia organizada.

Quién sabe cuál de esas informaciones desató la violencia de sus asesinos. Eliseo Barrón era reportero de notas concisas, sin especulaciones ni florituras. Los títulos de algunas de las más recientes dan cuenta de sus temas cotidianos: “Engañan a vendedora con billete de $500 falso” (25 de abril); “Niña de Matamoros baleada en persecución murió hoy” (1 de mayo); “Con tres impactos de bala asesinan a soldado” (11 de mayo); “Policía asesino sigue prófugo de la justicia”(11 de mayo); “Madre del niño atropellado por chofer pide castigo para el agresor” (19 de mayo). Los que por lo general ocupaban a Barrón no eran asuntos tan estridentes como los  que protagonizan las grandes pandillas de narcotraficantes.

Más que las intimidaciones de capos criminales, lo que Eliseo Barrón había deplorado eran las limitaciones que los compromisos personales y comerciales imponen a la información periodística. El 8 de diciembre pasado apareció, firmada con su nombre, la siguiente opinión en un foro de discusión en línea sobre la censura en la prensa latinoamericana:

“La autocensura se inicia en los medios cuando el funcionario o la persona, son ‘amigos’ de los jefes y por ende no se puede emitir ninguna información en su contra.

“En México ya sea periódicos de circulación nacional o local, no se habla en contra de los alcaldes o gobernadores, debido a que se teme les quite la publicidad, de la cual ya la tienen cobrada por adelantado, o se tienen convenios.

“En lo que respecta a las notas policiacas, el 90 por ciento de ellas no se publican cuando el sospechoso es familiar, amigo o conocido de un funcionario municipal o estatal.

“Esa es una autocensura, que en la realidad tiene que ver con amistades entre los funcionarios y los directivos de los medios, aunque en ocasiones es por un asunto de carácter económico o publicitario”.

Esas, forman parte de las restricciones cotidianas que padecen reporteros como Eliseo Barrón Hernández. A un panorama profesional acotado por diversas formas de censura, se añade ahora el asesinato como instrumento de coacción a los periodistas.

Desde el martes es noticia que Eliseo Barrón Hernández murió torturado, después de que lo secuestraron delante de sus pequeñas hijas. Se sabe el qué y el dónde. Resulta imprescindible conocer además el cómo y el por qué.

Esta nota, ahora actualizada con ligeros cambios, apareció ayer jueves en la edición digital del periódico El País.


“Sammy”, ordinario abuso mediático

mayo 25, 2009

La pésima broma a un discapacitado mental ha puesto en evidencia el doble discurso de Televisa acerca de las personas con limitaciones. Esa empresa, que cada año se ufana de una vistosa aunque interesada filantropía cuando organiza el Teletón, ha vuelto rutina las mofas que algunos de sus cómicos y productores hacen del comediante Sammy Pérez.

El domingo 17 de mayo en el programa paradójicamente llamado “¡Hazme reír”, ese personaje conocido por sus limitaciones para expresarse fue víctima de una abusiva ocurrencia protagonizada por las conductoras Galilea Montijo y Roxanna Castellanos. A Pérez le dijeron que iba a ser contratado para una nueva serie pero que antes tenía que ensayar con ellas varias escenas atrevidas.

La información periodística reseñó así las escenas siguientes: “Montijo y Castellanos se cambiaron de ropa y se pusieron unos baby dolls. Luego, comenzaron a desvestirlo hasta dejarlo en calzoncillos y una toalla envuelta y le pidieron que les untara crema a ambas.

“En otra escena, un perico de peluche que hablaba comenzó a darle instrucciones a Sammy para que él, semidesnudo, bailara y se quitara la toalla.

“En ese momento entró un tercer actor haciéndose pasar por personal de seguridad y reprendió a Sammy, explicándole que estaba violando las normas de la empresa al estar en paños menores. Fue entonces cuando le dijeron que se trataba de una broma”.

Abusiva con cualquier persona, esa supuesta broma resultaba especialmente grosera con Sammy Pérez cuyas limitaciones lo han convertido en un personaje a la vez simpático y patético por la manera como es utilizado en varias series de Televisa. Durante el mismo programa, que está organizado como aparente concurso en donde un jurado premia la rutina más graciosa, se suscitó una breve discusión por el abuso cometido con Sammy.

Días después, varias organizaciones y personas interesadas en la defensa de derechos humanos protestaron ante ese atropello. “Se trata de un acto irrespetuoso, indigno y discriminatorio hacia una persona con discapacidad intelectual, ya que al utilizarlo para esta ‘broma’ se abusa de su condición y se viola el reconocimiento de sus derechos”, dijeron en un documento promovido por la columnista Katia d’ Artigues en el sitio web de El Universal.

En esa carta abierta se explica: “Hay que recordar que los conductores se rieron, e invitaron al público a reírse de la ingenuidad y candidez del protagonista, características asociadas a su discapacidad, sin tener en cuenta el impacto enorme que tiene la televisión en la cultura social de este país, y sin hacerse responsables de la imagen social que proyectan y reproducen de las personas con discapacidad”.

Los firmantes de ese documento dijeron que se había presentado una queja ante el  Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Además, solicitaron a las conductoras del programa televisivo que le ofrecieran una disculpa pública a Sammy “por la utilización indigna, burlona y absolutamente falta de respeto que hicieron de su persona, y la hagan extensiva a todos los ciudadanos con discapacidad de nuestro país, que según cifras de la Organización Mundial de la Salud, son el 10 por ciento de la población total de México”.

Esa carta, publicada el 22 de mayo, está respaldada por una treintena de organizaciones de defensa de los discapacitados como Unidos Pro Down, Fundación Pasos, Comunidad Down, Todos por la Inclusión e Inclusión Interamericana. Además, a título personal, fue suscrita por 121 ciudadanos, entre ellos Elena Poniatowska, Teresa Vale, Carmen Verduzco, Patricia Vega, Rosario Robles, Sabina Berman, Isabelle Tardan, Sandra Lorenzano y Teresa Incháustegui.

En el mismo sitio de Internet se propaló una iniciativa para que las conductoras del programa pretendidamente cómico tomaran un curso sobre derechos humanos que les enseñe a identificar las conductas discriminatorias. Aunque parecía una propuesta más bien emblemática como tantas otras que aparecen en la Red, hubo una respuesta formal de   Ricardo Bucio Mújica Secretario Técnico Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, que dirigió una carta a los productores del programa “Hazme reír y serás millonario”.

Ese funcionario señaló: “la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF),  apoyando la propuesta de la periodista Katia D’Artigues, invita al equipo de  producción, los actores y al jurado del programa a recibir un  curso de corta duración sobre el derecho a la no discriminación y el respeto a los derechos humanos, con la finalidad de ofrecer herramientas para que los contenidos de su programación promuevan el respeto a los derechos humanos y no caigan en estereotipos y prejuicios que  atenten contra la dignidad de las personas”.

A su vez, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) inició una queja “por presuntos actos discriminatorios” y felicitó a la Comisión de Derechos Humanos del DF por el exhorto que envió a los productores de la serie de televisión “para que se sensibilice en el trato que deben tener a las personas que forman parte de grupos en situación de vulnerabilidad”.

Burdas e indignantes, las burlas a Sammy Pérez hace 8 días ocasionaron protestas pertinentes. Pero esas inconformidades no dejan de resultar algo tardías y, si se les mira en un contexto más amplio, también insuficientes.

Son reclamos tardíos porque desde hace varios años ese personaje es utilizado por Televisa para practicar una peregrina y vulgar comicidad. Las burlas a Sammy son frecuentes y siempre de mal gusto. En ocasiones los conductores de algunos programas lo insultan abiertamente y de manera intencional convocan al escarnio por parte de los televidentes inclusive en programas con público en el estudio. En otras, lo hacen interpretar rutinas o canciones haciéndole creer que le aplauden por sus méritos histriónicos o artísticos. Por otra parte, no es la primera vez que los programas de Televisa se aprovechan de la condición de Sammy para reírse de él con insinuaciones eróticas.

Esa burla de una persona con capacidades limitadas forma parte del humorismo ramplón que practica Televisa y que no pocos televidentes miran y aplauden, a veces porque no tienen otras opciones de entretenimiento pero también porque han sido habituados a tales simplezas. Vale decir, sin embargo, que Sammy Pérez y su familia están conformes, incluso contentos, con esa utilización que hace Televisa.

Cualquier abuso con personas que tienen dificultades físicas o mentales resulta cuestionable. Pero, más allá de esta situación, también podría considerarse que cualquier engaño que los medios de comunicación perpetren contra cualquier ciudadano debería merecer la más amplia condena. Desde hace años varios programas de Televisa, y especialmente en Televisión Azteca, embroman a personas con escenas falsas. El empleo de cámaras ocultas y de conductores disfrazados se ha convertido en recurso frecuente en busca de la hilaridad de los televidentes. Las comisiones y los defensores de los derechos humanos también podrían interesarse en abusos como esos. A la audiencia de Televisa, mientras tanto, este episodio podrá confirmarles la basura que transmite esa empresa.

Publciado en eje central


Televisión Azteca, ¿por sus pistolas?

mayo 13, 2009

Publicado en eje central

No hay motivos de sorpresa en el comportamiento sinvergüenza e ilegal de Televisión Azteca. La misma empresa que envió una partida de pistoleros para asaltar y ocupar la antena del Canal 40 y luego quiso sobornar a los trabajadores de aquella emisora, la misma que junto con Televisa organizó una campaña de intimidación contra los inversionistas que pretendían crear una nueva cadena de televisión comercial, la mismísima que escamoteó los mensajes de los partidos políticos para que no fueran enviados a la retransmisión de sus canales que hace la televisión satelital es precisamente la que ahora utiliza de manera ilegal sus frecuencias concesionadas para difundir, sin autorización, un nuevo servicio de programación codificada.

Si la desfachatez de Televisión Azteca no sorprende en absoluto, tampoco resulta novedosa la complacencia del gobierno federal con los abusos de esa empresa. Ricardo Salinas Pliego le tiene tomada la medida al gobierno del presidente Felipe Calderón de la misma forma que manejaba, casi a su antojo, las decisiones comunicacionales de Vicente Fox. Pero no deja de ser muy grave, además de ciertamente patética, la indolencia de la actual administración para hacer que la ley se cumpla en materia de radiodifusión y telecomunicaciones.

Azteca, igual que otras televisoras, recibió una frecuencia adicional por cada una de las que ya tenía para, en el nuevo canal, difundir señales de televisión digital de alta definición. El 2 de julio de 2004 el presidente Fox les concedió a las televisoras esa nueva prerrogativa, con la que hipotecó el desarrollo de la televisión mexicana al modelo de televisión digital que existe en Estados Unidos y que solamente ofrece más calidad de imagen pero con las mismas opciones televisivas que ya existen. En el mundo hay otros modelos de televisión digital. En América Latina todos los países están eligiendo otras opciones, especialmente el modelo europeo que propicia la apertura de nuevos canales y no solamente más de la misma televisión.

Aquella decisión de Fox les permitió a las televisoras contar con más frecuencias pero únicamente para transmitir en formato digital la misma programación que difunden los canales de tipo analógico. Como la digitalización de las señales hace posible que además en cada canal se puedan conducir otros servicios de telecomunicaciones, aquel Acuerdo de Fox estableció que, previa autorización del gobierno federal, los concesionarios podrían difundir otros servicios. El apartado 2 del Acuerdo sobre televisión digital terrestre (TDT) publicado el 2 de julio de 2004 en el Diario Oficial indica con toda precisión:

“la solicitud para la prestación de servicios de telecomunicaciones que, en su caso, sea factible prestar por el concesionario o permisionario, a través de los canales asignados a la TDT, sin que de manera alguna implique la interrupción total o parcial de la TDT, estará sujeta y se resolverá conforme a la Ley Federal de Telecomunicaciones y demás disposiciones legales y reglamentarias que sean aplicables. El Gobierno Federal podrá establecer una contraprestación económica y, en tal caso, el concesionario o permisionario estará obligado a cubrir la misma a favor del Gobierno Federal, en los términos de las disposiciones legales…”

A los dueños y operadores de las televisoras privadas esa restricción no les gustó porque ahora que con la digitalización de las telecomunicaciones es posible difundir servicios agregados a los de televisión o radio, han querido utilizar toda la capacidad de las frecuencias que tienen concesionadas para vender otros productos. Por eso a fines de 2005 promovieron las reformas a las leyes federales de Telecomunicaciones y de Radio y Televisión que, por sus implicaciones y autoría, fueron conocidas como “Ley Televisa”.

El aspecto más importante de la Ley Televisa era la cesión, a las televisoras privadas, de las frecuencias que hasta ahora han tenido concesionadas para que hicieran con ellas lo que mejor conviniera a sus intereses de negocios. El artículo 28 de aquellas reformas a la Ley Federal de Radio y Televisión les permitía a los concesionarios utilizar las frecuencias para prestar “servicios de telecomunicaciones adicionales a los de radiodifusión” pero siempre y cuando lo solicitasen a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Esa dependencia podría determinar el pago de una cantidad de dinero por el servicio adicional.

Aquella disposición fue muy cuestionada porque les daba a las televisoras la posibilidad de aprovechar las frecuencias tan solo a partir de una autorización administrativa y sin que fuese obligatorio el pago por ese aprovechamiento suplementario. No en balde ese fue el artículo más debatido en la Ley Televisa. Cuando, en junio de 2007, la Suprema Corte de Justicia de la Nación invalidó buena parte de aquellas reformas, abrogó todo el artículo 28.

En el razonamiento de los ministros de la Corte prevaleció la convicción de que la explotación de las frecuencias concesionadas para usos distintos a la transmisión de televisión abierta debería ser motivo de licitación y del pago de derechos específicos. Y no se trata de montos pequeños. Las empresas de telefonía celular pagan decenas de millones de dólares por el derecho a utilizar pequeños segmentos del espectro radioeléctrico para transmitir las señales de ese servicio. Con las reformas que a la postre fueron abrogadas por la Corte las televisoras querían ahorrarse ese pago.

El Congreso ha dejado baldada la legislación de radiodifusión y telecomunicaciones porque después de las decisiones de la Corte, hace ya casi dos años, ni los senadores ni los diputados han querido ponerse de acuerdo para aprobar una nueva normatividad. Pero la ausencia de reglas precisas de ninguna manera disculpa el nuevo abuso de Televisión Azteca.

La empresa de Salinas Pliego ahora ofrece un servicio de televisión codificada que se transmite en un segmento de una de las frecuencias que tiene concesionadas. Para ver esos canales es preciso comprar un equipo sintonizador que se vende en las tiendas Elektra. Desde fines de enero pasado el investigador Gabriel Sosa Plata denunció esa ilegalidad de Televisión Azteca que promovía el nuevo servicio sin autorización de la Comisión Federal de Telecomunicaciones ni de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. El lunes pasado ese mismo asunto fue difundido en la primera plana del diario Reforma.

A pesar de la negativa expresa de la Cofetel, a pesar de que el decreto de julio de 2002 requiere que haya autorización para cualquier uso adicional de las frecuencias concesionadas con motivo de la digitalización, a pesar incluso de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia, Televisión Azteca anuncia y vende ese nuevo servicio. No por sus pistolas, sino por la negligencia y debilidad del gobierno federal.


La disputa por la televisión digital

mayo 12, 2009

Zócalo, abril de 2009

Más de lo mismo, o más opciones en el mismo espacio: esas son, esquemática pero claramente, las posibilidades que ofrece la televisión digital. En torno a ellas, en América Latina actualmente se libra una intensa y en ocasiones notoria batalla empresarial y gubernamental –a veces también social– para elegir entre cuatro estándares de televisión digital.

Aunque el gobierno mexicano resolvió hace 5 años, sin discusión ni anuncio previo alguno, que en nuestro país funcionará el modelo estadounidense, esa decisión no tendría que ser definitiva. Otros países latinoamericanos están adoptando modelos distintos, tomando en cuenta consideraciones sociales, culturales e incluso políticas. Alguno más, se había orientado por el esquema estadounidense y ha sabido rectificar.

¿Cuáles 4 modelos?

El formato digital permite comprimir las señales de televisión para que, en el mismo canal en donde actualmente cabe una frecuencia de televisión analógica, ahora haya espacio para varias señales y/o para señales de mayor calidad. Los modelos en disputa ofrecen distintas variantes de esas dos  posibilidades: más canales y/o mejor definición de imagen.

1. El modelo estadounidense, llamado HDTV –High Definition Television– por su orientación a la alta definición, ha sido impulsado por un consorcio que crearon en 1993 el gobierno de ese país y una docena de empresas dedicadas a la tecnología de las comunicaciones. El estándar HDTV comenzó a ser empleado comercialmente en 1998 en Estados Unidos con un sistema de asignación de frecuencias en donde, a las empresas e instituciones que ya disponen de canales analógicos, se les otorga una nueva frecuencia, ahora digital, por cada canal que tengan. De esa manera se asegura que ninguna televisora se quede fuera de la adopción de la Televisión Digital de Alta Definición. Pero, al mismo tiempo, se cancela la posibilidad de que entren nuevas opciones al campo televisivo.

Recientemente el Senado estadounidense prorrogó para junio de 2009 el momento en que desaparecerán las señales analógicas. Se había previsto que eso ocurriera en junio, pero aún quedan muchos hogares sin adquirir nuevos televisores o sin el convertidor que permitirá sintonizar señales digitales en aparatos analógicos.

2. El estándar europeo se denomina DVB-T, o Digital Video Broadcasting y es promovido por un consorcio que reúne a 280 empresas y organismos de la industria de las comunicaciones. La adopción de ese protocolo ha permitido que, por ejemplo, en Francia la televisión analógica transite a un esquema de 6 canales digitales multiplex, en cada uno de los cuales caben 6 señales. Es decir, la televisión digital abierta en Francia ofrece 36 canales.

En la Gran Bretaña hay también 6 multi canales, pero en cada uno de ellos caben entre 3 y 5 señales de televisión, de acuerdo con la definición de la imagen que tengan. Uno de esos 6 multicanales fue adjudicado a la corporación de la radiodifusión pública, la BBC, que tenía dos canales analógicos; otros dos multi canales fueron distribuidos entre el tercero, el cuarto y el quinto canales nacionales. Los otros tres canales múltiples serían subastados, para permitir el acceso a la transmisión televisiva de nuevas empresas y grupos productores.

La Unión Europea resolvió emprender en 2012 el “apagón digital”, es decir, el momento en el cual todas las señales de televisión deberán ser de esa índole y no analógicas. Algunos países comenzaron a declarar la plena digitalización televisiva algunos años antes.

3. El sistema japonés le permite al radiodifusor elegir las modalidades de televisión que quiere difundir: más canales digitales en un solo canal múltiple, o menos canales pero de alta definición. Ese estándar, denominado ISDB-T (Integrated Services Digital Broadcasting) fue creado a iniciativa del consorcio de la televisión japonesa, NHK, y funciona desde 2003 en multi canales que se dividen, cada uno, en 13 segmentos –de allí su versatilidad–.

4. El protocolo chino, llamado DTMB (Digital Terrestrial Multimedia Broadcast) fue creado en 2006 en las Universidades de Jiaotong en Shanghai y Tsinghua en Pekín. Su principal rasgo es la posibilidad de transmitir imágenes de alta definición a dispositivos de televisión móviles.

En 2008, 81 países habían elegido alguno de los cuatro sistemas. 6 de ellos, México entre ellos, se habían comprometido con el protocolo estadounidense. 2 más, por el de origen japonés. Uno (China misma) por el que promueve el gobierno de Pekín. Y 72 por el sistema europeo, entre ellos Alemania, Arabia Saudita, Australia, Hungría, India, Kenia, Malasia, Polonia, Reino Unido, Rusia, Suecia, Turquía y Uruguay.

Los defensores del estándar estadounidense sostienen que a los telespectadores les beneficia fundamentalmente la imagen de mayor calidad y realce. El europeo, favorece las ventajas de la diversidad y la pluralidad de opciones televisivas. Los protocolos japonés y chino, con diferentes características, apuestan a la movilidad para que los usuarios miren televisión donde quiera que se encuentren, especialmente en teléfonos habilitados para esa función.

México, mimetizado con EU

La importancia del estándar digital se advierte con claridad si tomamos en cuenta la gran cantidad de latinoamericanos que no tienen más opciones que la señal abierta para ver televisión. Se calcula que, en América Latina, la televisión de paga –es decir, la que llega por cable o satélite o cualquier otro sistema de difusión codificada– tiene una penetración del 33%. Eso implica que casi 7 de cada 10 hogares latinoamericanos dependen de la señal abierta para ver televisión.

México fue el primer país en decidir su modelo de TV digital. El  2 de julio de 2004, con tanta discreción que el asunto pasó inadvertido para muchos analistas e interesados en los medios, el entonces presidente Vicente Fox  expidió un Acuerdo a favor de ese estándar y acordó entregar una frecuencia para televisión digital por cada una de las que ya tuviera, con televisión analógica, cada empresa o institución dedicadas a ese medio. Tales canales serán usufructuados, con dichos fines, hasta el último día de 2021.

No hubo discusión ni participación social, ni presencia del Congreso, que antecedieran a esa disposición presidencial. Las dos cadenas nacionales de televisión, Televisa y Televisión Azteca, que concentran 94% de las concesiones para televisión comercial, fueron beneficiadas con otra frecuencia por cada una de las que ya tenían. Esa digitalización televisiva no significa más opciones, sino únicamente imagen de alta definición.

Rectificación argentina

En Argentina, en 1997, el gobierno de Carlos Menem estableció la Comisión de Estudio de Sistemas de Televisión Digital que luego se convertiría en Comité Consultivo para ese tema. Un año más tarde, Menem adoptó el sistema estadounidense. Las vicisitudes económicas demoraron el desarrollo de ese estándar y mientras tanto, otros países de la región asumían determinaciones distintas.

El cuestionamiento al estándar estadounidense se convirtió en una de las muchas diferencias políticas en Argentina. En mayo de 2000, ya bajo la presidencia de Fernando de la Rúa, el secretario de Comunicaciones dijo que aquella decisión fue tomada “sobre fundamentos incorrectos, con pruebas inexistentes, sin ningún tipo de coordinación con Brasil y basándose en consideraciones falsas sobre la norma europea DVB”. En abril de 2006 el gobierno de Néstor Kirchner designó una  nueva Comisión de Estudio de los Sistemas de Televisión Digital Terrestre. Un año después la nueva presidenta, Cristina Fernández, anunció que estaba considerando la posibilidad de homologar la televisión digital con el sistema adoptado en Brasil, que para entonces se había inclinado por el protocolo japonés.

Brasil, estándar japonés

En Brasil, en efecto, en 2006 el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva acordó desarrollar el sistema japonés de televisión digital. Esa decisión estuvo precedida por una intensa presión de las principales empresas televisoras, especialmente TV Globo. En 2003 el gobierno había creado el Sistema Brasileiro de Televisión Digital, con la participación de 1500 investigadores de 73 universidades públicas y privadas y con la tarea de desarrollar un estándar propio. Entre otras cosas, se buscaba amalgamar la expansión de la televisión digital con la propagación de Internet en todo el territorio brasileño.

Sin embargo, esos afanes de originalidad e irradiación tecnológicas fueron desplazados por el interés de las televisoras que impulsaron el modelo ISDB, con el propósito de controlar la transmisión de señales televisivas a los teléfonos móviles.

Chile y Perú, pendientes

En Chile, al finalizar octubre de 2008, el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet envió al Parlamento un proyecto de televisión digital que establecía un periodo de ocho años para la transición desde el modelo analógico y reservaría el 40% del espectro radioeléctrico destinado a televisión para canales culturales, regionales y locales.

La decisión sobre  cuál de los estándares en juego tendría la televisión digital chilena seguía pendiente en marzo de 2009. Los operadores de la televisión pública preferían un estándar que reforzara la diversidad cultural en ese medio. Los dueños de la televisión privada cabildeaban a favor de normas técnicas que ofrecieran imagen de mayor calidad.

En Perú, en febrero de 2007 nació la Comisión Multisectorial encargada de recomendarle al gobierno cuál estándar deberá adoptar. En ese grupo de trabajo participaban representantes de varios ministerios del gobierno y de organizaciones profesionales. En marzo de 2009 Perú seguía sin tomar una decisión aunque no eran secretas, ni discretas, las presiones de los gobiernos de Japón y Brasil por el estándar ISDB-T.

Intenso examen colombiano

La experiencia de Colombia ha sido paradigmática por la extensa discusión que ha precedido a la elección del modelo digital. La Comisión Nacional de Televisión, integrada por representantes del gobierno y organismos profesionales, creó a fines de 2006 un consejo asesor para hacer una propuesta que permitiera a la población de ese país “no sólo contar con servicios de mejor calidad y alta definición, sino además con servicios interactivos que permitan potenciar la educación, la transmisión de información y el entretenimiento, para generar el escenario propicio para que Colombia reduzca su brecha digital y sea testigo de la sociedad de la información”.

La Comisión realizó una docena de Foros de Televisión Digital Terrestre, con asistencia de más de 4 mil personas, en Cali, Medellín, Manizales, Bucaramanga, Barranquilla, Villavicencio, Valledupar, Pasto, Ibagué y Arauca. “Estudiantes, profesores, productores y realizadores, publicistas, periodistas, amas de casa y operadores del servicio de televisión, entre muchos más, participaron en cada uno de los foros”, dice la propia CNTV que ofrece amplia documentación sobre ese proceso en su sitio www.cntv.org.co El 28 de agosto de 2008 la Comisión anunció que Colombia tendría el sistema europeo.

Uruguay, también DVB

En Uruguay, la Comisión Nacional de Televisión Digital Terrestre Abierta , integrada  por empresarios, gobernantes y representantes de la sociedad, dedicó gran parte de 2007 a estudiar diversas opciones. En agosto de ese año, el presidente Tabaré Vázquez suscribió el decreto en donde se establece que la televisión digital en Uruguay se ajustará al estándar europeo, que “ofrece la posibilidad de una mayor diversidad de contenidos y señales y más competencia en el sector, así como oportunidades de desarrollo de nuevos servicios y emprendimientos tecnológicos asociados, entre ellos la interactividad de los ciudadanos con los nuevos medios de comunicación”. Esa decisión de los uruguayos causó un notorio disgusto en el gobierno de Brasil.

En 1998, los gobiernos del Mercosur se habían comprometido a establecer conjuntamente el estándar de televisión digital. Argentina rompió de inmediato ese acuerdo. La decisión de Brasil en 2006 hizo evidente que no habría una política conjunta en ese terreno. El interés del gobierno brasileño para que otros países de la región se sumen al estándar japonés tiene motivos financieros, pero también políticos y culturales. La venta de televisores y decodificadores, así como la retransmisión de programas televisivos, está directamente relacionada con el protocolo de televisión digital disponible en cada nación.

Venezuela, cerca de Pekín

Venezuela, mientras tanto,  parecía orientarse al sistema chino. Entre Caracas y Pekín se ha desarrollado una creciente relación tecnológica y de negocios que incluyó, en enero de 2009, la entrega a Venezuela de la administración del satélite denominado “Simón Bolívar” que, entre otras funciones, tendría la transmisión de señales de televisión. Algunos países en la órbita de influencia venezolana, como Nicaragua y eventualmente Cuba, podrían sumarse al desairado modelo chino de televisión digital.

Diversidad cancelada

La disputa central es entre los modelos estadounidense y europeo que expresan dos concepciones de televisión: una, que privilegia la definición de la imagen pero con los mismos y ya conocidos contenidos; otra, que favorece la diversidad de canales y opciones. Por otra parte, las presiones del gobierno brasileño para propalar el sistema japonés forman parte de una también constante búsqueda de hegemonía política y mercantil en Sudamérica.

La alta definición no resuelve las carencias de la televisión latinoamericana. Pero el estándar HDTV resultará especialmente oneroso porque implica menos opciones de televisión y, de esa manera, el mantenimiento de los esquemas de propiedad de canales que en casi toda América Latina se encuentran concentrados en pocas manos. La precipitación para allanarse al modelo estadounidense, como sucedió inicialmente en Argentina y sigue ocurriendo en México, está cancelando posibilidades para que la digitalización sea origen de una nueva diversidad en la televisión.

Este artículo sintetiza parte de un ensayo más amplio sobre las perspectivas de la televisión digital latinoamericana entregado para un número de la revista Popular Communication coordinado por la Dra. Rosalía Winocur.


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