Obama y McCain en línea

agosto 30, 2008

Publicado en Nexos, agosto de 2008

La granja

Es imposible saber cuántas simpatías le redituó, pero sin duda la heterodoxia de la campaña protagonizada por el ahora aspirante demócrata a la presidencia de Estados Unidos quedó subrayada con el video “I got a crush… on Obama” (algo así como estoy fascinada con Obama) que comenzó a circular en Internet en junio de 2007. Amber Lee Ettinger, una guapísima modelo de 25 años, aparece allí revoloteando alrededor de imágenes de Barack Obama mientras canta su embeleso con una melodía muy pegajosa.

El video de la Obama Girl no lo produjo la campaña del senador por Illinois sino el grupo Barely Political, dedicado a realizar parodias con videos en línea. La voz que se escucha en la canción no es de la señorita Ettinger, que hace play back. Pero no importa: nadie contemplaba el video debido a sus peregrinas implicaciones políticas sino por el mundano gusto de ver a la Chica Obama. Ella se convirtió en celebridad instantánea y el entonces precandidato recibió toneladas de propaganda involuntaria. En el transcurso de un año, el video fue visto 9 millones de veces tan solo en YouTube.

La campaña rumbo a las elecciones de noviembre en Estados Unidos evidentemente pasa por Internet. Nadie puede estimar qué tanto influirá la intensa propagación de videos, blogs y sitios en la Red que hacen alusión a los candidatos presidenciales. Pero es claro que gran parte de la publicidad favorable y adversa que reciben esos personajes políticos surge y se desparrama en línea, para en ocasiones brincar después a los medios convencionales.

Dollar$.com

Gracias a Internet, Barack Obama ha podido recaudar más contribuciones que cualquiera de sus contendientes. Tanto así, que en junio pasado anunció que rechazará el financiamiento público al que tendría derecho cuando fuera candidato presidencial y que ascendería a 80 millones de dólares. Al prescindir de esos recursos el aspirante del Partido Demócrata dejará de tener los límites que establece la legislación estadounidense para la recaudación de fondos en las campañas presidenciales. Hasta fines de mayo, Obama había recolectado algo más de 286 millones de dólares gracias a contribuciones individuales. Su contendiente por el Partido Republicano, John McCain, reunió algo menos de 120 millones de dólares.

Parte de ese éxito financiero Obama se lo debe a las cadenas de simpatizantes articuladas en Internet. La existencia de redes que se conforman a partir de recomendaciones de amigos y conocidos ha encajado de manera casi natural con el estilo fresco, contrastante con la política predominante, que ha tenido su campaña. Surgidos como espacios para que se relacionaran los estudiantes en universidades y colegios, los portales de redes sociales se han ampliado a los usos más diversos. La página de Obama en MySpace tenía a fines de junio de este año más de 405 mil “amigos”, es decir, gente que solicitó expresamente formar parte de esa cadena de comunicación en línea. La página de John McCain contaba sólo con 55 mil adherentes.

En Facebook, por las mismas fechas, Barack Obama tenía casi 1 millón 100 mil partidarios. McCain reunía a menos de 153 mil. El rating en Internet puede resultar engañoso y no representa las tendencias electorales de los estadounidenses. Desde que comenzó a desarrollarse a mediados de los años 90, la Red ha sido un territorio más abierto a posiciones contestatarias que a la política institucional. El primer político de ese país que aprovechó con éxito las capacidades propagandísticas de Internet fue el ex luchador (de lucha libre) y comentarista de radio Jesse Ventura, miembro del dudoso Partido de la Reforma. En 1998, en buena medida gracias a la Red, Ventura ganó la gubernatura de Minnesota. Un lustro más tarde Howard Dean, cuando aspiraba a la candidatura presidencial en el Partido Demócrata, recaudó buena parte de sus recursos de campaña a través de su sitio web.

Escaparate

La campaña de Obama ha recuperado esas experiencias en una paradójica interacción con sus simpatizantes. Su equipo de campaña ha tenido éxito para aprovechar extensa e intensamente los recursos de expresión y cohesión que le ofrece Internet para relacionarse con sus partidarios. Y ellos, a su vez, han creado nuevas extensiones de esas redes. La campaña en línea ha sido, fundamentalmente, un recurso para afianzar la presencia pública que Obama consiguió gracias a los medios convencionales, especialmente la televisión.

La recaudación financiera de esa campaña se ha podido propagar en Internet pero los donantes de Obama no son fundamentalmente cibernautas que contribuyen con unos cuantos dólares. A partir de un corte parcial de datos compendiados por el Center for Responsive Politics, podemos estimar que apenas el 8% del dinero recaudado por Obama proviene de donaciones inferiores a 500 dólares. Algo más del 11% de los recursos obtenidos por esa campaña surgió de aportaciones de entre 500 y mil dólares. El 26% de la cosecha financiera de Obama provino de contribuciones de entre mil y 2300 dólares, que es el límite máximo que la legislación estadounidense establece para contribuciones individuales. Y el 55% del dinero que ese candidato había recaudado hasta junio de 2008 surgió de contribuciones mayores a 2300 dólares.

Hasta mediados de 2008, el 6% de los estadounidenses había donado dinero a alguna campaña política a través de Internet. La Red es un escaparate imprescindible para la política en Estados Unidos. Pero su influencia se articula con la exposición de los candidatos en otros medios y, desde luego, con la vigencia de redes de relación e interés tradicionales.

Desinformación

Cuatro de cada 10 ciudadanos en ese país utiliza la Red para buscar información acerca de las campañas electorales. En las campañas de 2004 eran 3 los estadounidenses mayores de 18 años que, de cada 10, le daban ese uso a Internet. Y en 2000 fueron apenas 1.6 de cada 10, de acuerdo con el Pew Research Center.

Esa institución ha constatado que, en 2008, el 35% de los estadounidenses en edad de votar ha mirado en línea videos relacionados con las campañas electorales. Y un 10% de tales ciudadanos utilizan redes como Facebook y MySpace para involucrarse en política.

Sin embargo solamente el 9% de los estadounidenses declara haber leído en línea al menos un discurso completo de algún candidato. En otras palabras, Internet le sirve al 40% de los ciudadanos en ese país para enterarse de asuntos relacionados con las elecciones. Pero no se podría afirmar que la información que obtienen trascienda las apreciaciones generales, o las trivialidades.

A pesar de esa creciente confianza a la Red como fuente de información política el 60% de los estadounidenses, a pregunta expresa en la encuesta del Pew Center, considera que “Internet está llena de desinformación y propaganda que muchos votantes creen que es exacta”. Pero el 22% coincide en reconocer “yo no estaría involucrado tanto en esta campaña si no fuera por Internet”.

Con todo y esas paradojas en su relación con la política, Internet no tendría tanta importancia de no ser por la amplia cobertura que ha alcanzado en dicho país. En Estados Unidos más del el 71% de la población (unas 215, de 301 millones de personas ) tiene acceso a Internet. En México, también a mediados de 2008 y aunque los datos no se actualizan con frecuencia, podía estimarse que menos del 22% de la población contaba con posibilidades para acceder de manera regular a ese recurso y una porción considerable, quizá la tercera parte de esos usuarios, solamente puede hacerlo en sitios de paga como los cibercafés.

Amigos en Facebook

Hoy en día no podría concebirse una campaña política que no estuviera reflejada en Internet. Con frecuencia hemos entendido a la Red de redes como una suerte de colección de espejos de la realidad. Lo que hay en la vida fuera de línea, puede encontrar su correspondiente réplica en Internet. Pero La Red se constituye, cada vez más, en un amplio catálogo de espacios de los que surgen contenidos, actitudes e interacciones que luego son reproducidos en otros espacios fuera de línea, entre ellos medios como la televisión y la prensa. El quehacer político es expresión de esas nuevas interacciones.

Por eso, la importancia de los sitios en línea destinados a las campañas electorales va más allá de la Red. El sitio oficial del candidato presidencial demócrata, www.barackobama.com , se encuentra en el lugar 1489 entre los más visitados en Internet, de acuerdo con la clasificación del portal Alexa.com. De acuerdo con nuestras estimaciones, realizadas a partir de datos de Alexa proyectados con cifras de los usuarios de Internet, eso significa que cada día el sitio de Obama recibió un promedio de 929 mil visitas diarias entre marzo y junio pasados. En cambio el sitio del candidato republicano, www.johnmccain.com, está en el lugar 13365 y habría sido visitado por unas 137 mil personas cada día, en ese lapso.

Los visitantes de barackobama.com consumen más contenidos en ese sitio que quienes se asoman al sitio de McCain: 3.75 páginas frente a 2.67, respectivamente. Quizá sea porque en el de Obama hay mayor oferta de contenidos, o porque los interesados en ese candidato buscan más información, pero la navegación en barackobama.com es más fructífera. También suscita más interés fuera de Estados Unidos. El 14% de los visitantes del sitio de McCain y el 25% de quienes se asoman al sitio de Obama lo hacen desde otros países.

Los “amigos” de Obama en Facebook pueden tener un vistazo a la personalidad de ese candidato que nació el 4 de agosto de 1961 y que, como todos los usuarios, ha registrado allí sus preferencias. Le interesan el basquetbol, escribir y flojear con los niños. Música favorita: Miles Davis, John Coltrane, Bob Dylan, Stevie Wonder, las suites de cello Johann Sebastian Bach y Los Fugees (un grupo de hip hop). Películas: Casablanca, El Padrino, Lawrence de Arabia y Atrapado sin salida. Libros: La canción de Salomón de Toni Morrison, Moby Dick, tragedias de Shakespeare, Partiendo las aguas (de Taylor Branch, sobre Estados Unidos en los años de Martin Luther King), Galaad (una novela de Marylinne Robinson), Autoconfianza de Emerson, La Biblia, las obras completas de Lincoln. Programa de televisión favorito: Sportscenter (el noticiero de la cadena de deportes ESPN). Frase emblemática: “El arco de la moral universal es largo pero se inclina hacia la justicia” (Luther King).

En Facebook, como hemos señalado, John McCain tiene siete veces menos adherentes que Obama. Pero eso no impide que se conozcan algunas preferencias de ese candidato que también nació en agosto, pero de 1936. Intereses: deportes, escalar, pescar, boxear, basquetbol, futbol americano, beisbol, historia. Películas favoritas: Viva Zapata, Cartas de Iwo Jima, Una Eva y dos Adanes. Libro: Por quién tocan las campanas. Programas de televisión: 24, Seinfeld.

Parodias en YouTube

La circulación de videos con temas políticos, aunque no necesariamente serios, ha sido tan intensa que YouTube creó un apartado especial para las campañas estadounidenses. En el canal destinado a Obama hasta junio pasado había 1120 videos disponibles que habían sido vistos, en conjunto, en 14 millones 600 mil ocasiones desde septiembre de 2006. El canal de McCain en YouTube tenía 207 videos, con 750 mil descargas desde febrero de 2007.

El video de la Obama Girl no se encuentra en ese canal porque no forma parte de la campaña formal del candidato demócrata. E igual que ese, hay muchos otros que son considerablemente más vistos que los videos oficiales. El video más popular en el que se hace referencia a Obama es una imitación de otro, en donde la cantante Rihanna interpreta su éxito musical “Umbrella”. En la parodia, un personaje que supuestamente es Obama aparece en jubiloso affaire con una dama que pretendidamente es Hillary Clinton. Habrá quienes lo encuentren divertido y algunos otros considerarán que ese video es ofensivo. Entre febrero y junio había sido visto 14 millones y medio de veces.

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Intolerancia en el Grupo Imagen

agosto 22, 2008

Zócalo, agosto de 2008

El martes 24 de junio, en la columna especializada en medios y telecomunicaciones que publica en El Universal, el investigador Gabriel Sosa Plata dio a conocer algunas peculiaridades de la transacción que, dos años antes, le permitió al empresario Olegario Vázquez Raña comprar la frecuencia del Canal 28 de televisión. Esa frecuencia estaba concesionada desde tiempo atrás a Raúl Aréchiga Espinoza, pero no difundía una programación estructurada sino solamente material de relleno. Agobiado por conflictos que padecía en Aerocalifornia, otra de sus empresas, Aréchiga puso en venta sus derechos sobre el Canal 28.

Al ser una de las escasas frecuencias de televisión abierta disponibles en el Valle de México, el Canal 28 era codiciado por varios grupos interesados en incursionar en ese medio. Desde tiempo atrás en distintos espacios de opinión se había comentado que las presiones para que Aréchiga la traspasara a uno u otro grupo no eran escasas. Por eso ahora Sosa Plata pudo decir:

”Sólo Aréchiga sabe qué le obligó a vender la televisora a Vázquez Raña, quien con rapidez se convertía en un destacado operador de medios de comunicación al adquirir el grupo radiofónico Imagen en 2004 y el periódico Excélsior a principios de 2006.

“Entonces se comentó que algo tuvo que ver la llamada ‘pareja presidencial’ en la operación y que la suspensión de Aerocalifornia se convirtió en pieza de canje, pero también es cierto que el monto ofrecido por Vázquez Raña no era despreciable: finalmente no fueron ni 80 ni 100 millones de dólares, como en su momento se dijo, sino 126 millones de dólares, según la notificación que Administradora Arcángel, división de Grupo Ángeles que opera medios de comunicación, le hizo a la Comisión Federal de Competencia el 31 de julio de 2006”.

Descalificaciones personales

Esas afirmaciones suscitaron una grotesca y preocupante andanada de descalificaciones desde el Grupo Imagen. El director de ese corporativo, Ernesto Rivera, replicó en una carta a El Universal que la versión acerca de las presiones “de la ‘pareja presidencial’” para que Aréchiga vendiera el Canal 28 es “absolutamente falsa”. Y luego pasó a la descalificación personal cuando afirmó, refiriéndose al profesor Sosa Plata: “evidencia desconocimiento sobre proyectos de medios, a menos que su dependencia a otros intereses lo llevaran a hacer esta crítica infundada y calumniosa”. Un hermano de ese investigador universitario, José Antonio Sosa Plata, es consultor en asuntos de comunicación y colaboró con el gobierno anterior. Esa circunstancia llevó a Rivera a conjeturar: “No entendemos el interés de Sosa con esa especulación, cuando quien sí estuvo cerca de Marta Sahagún fue él como colaborador así como su hermano”.

Es lamentable que el directivo de un importante grupo de comunicación acuda a la insidia personal para enfrentar cuestionamientos como los que ha recibido, y no desde ahora, la compra del Canal 28. Ese mismo día, en el sitio electrónico de Excélsior apareció un infamante artículo de la periodista Yuriria Sierra, que además conduce un noticiario en esa televisora, titulado “Los hermanos Sosa Plata”. Esa autora se quejó porque, a su juicio, Gabriel Sosa “sin más argumento que su opinión, sus personales filias y fobias o sus compromisos familiares, políticos y empresariales, cuestionar la adquisición de Canal 28 por el Grupo Empresarial Ángeles” (del cual depende el Grupo Imagen). Con deplorable afán inquisitorial, Sierra increpa: “¿cómo se atreve un (hoy sabemos) ‘seudoexperto’ en comunicaciones a escribir lo siguiente: ‘Entonces se comentó que algo tuvo que ver la llamada ‘pareja presidencial’ en la operación’, sin exhibir ni media prueba de su dicho?”.

Sosa Plata, en una nota al pie de la carta publicada por El Universal, le respondió a Rivera, entre otras cosas: “Nunca he trabajado para Marta Sahagún. Quienes me leen saben que mi columna es un espacio en el que, a diferencia de lo que dice el directivo de Grupo Imagen, me manifiesto siempre contra la concentración de medios y a favor de la competencia en el sector”.

Revelaciones y reiteraciones

Sierra y su jefe Rivera no desmintieron las cifras que publicó Sosa Plata sobre la venta de los derechos del Canal 28. Tampoco fue desmentida la información que ofreció ese investigador acerca de la multa que la Comisión Federal de Competencia le impuso a una filial del Grupo Ángeles por notificar a destiempo esa transacción. Sosa Plata también había revelado que, el 20 de septiembre de 2002 Raúl Aréchiga se quejó por escrito ante el presidente Vicente Fox porque, decía, varios funcionarios querían despojarlo de esa concesión.

Desde los años 60 se mantenía una enredada disputa jurídica sobre el Canal 28. Y en los últimos años del gobierno de Fox menudearon tensiones y versiones sobre esa frecuencia, especialmente porque su concesionario padeció, en otro de sus negocios, presiones que distintos analistas asociaron con la avidez en torno al Canal.

Ahora, Sosa Plata no hacía mas que recordar esas versiones. A la señorita Sierra le hubiera resultado provechoso un recorrido por la hemeroteca para ahorrarse el arbitrario rapapolvo que, en defensa de la empresa para la que trabaja, quiso endilgarle a ese destacado profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Si hubiera realizado un mínimo de investigación, Sierra podría haber encontrado referencias periodísticas como estas:

Alberto Aguilar, el 13 de julio 2005 en Reforma: “También le decía que el mismo Olegario Vázquez Raña y quien recién incursiona como empresario de medios, igualmente no ha cejado en su intento de ir por el Canal 40 con el apoyo de Martha Sahagún…” Ese columnista consideraba que el Canal 28 podría ser “ muy buena ventana para aquellos que visualizaron el Canal 40”.

Columna Bajo Reserva, el 7 de abril de 2006 en El Universal: “Algo huele mal en la crisis de la aerolínea Aerocalifornia, propiedad de Raúl Aréchiga. En el sector se habla de rudeza innecesaria y de indicios de que se buscará echarle montón, en una acción maquinada con grupos empresariales, no para quitarle la compañía aérea, sino para despojarlo del canal 28 de televisión. Se nos dice que las huellas digitales sobre este caso conducen hasta una subsecretaría en Comunicaciones y Transportes”.

Alberto Barranco Chavarría, el 11 de abril de 2006 en El Universal: “A propósito, aunque la suspensión decretada por las autoridades aeronáuticas de los Estados Unidos parece la puntilla para Aerocalifornia, más de alguna voz asegura que el golpe inicial contra la firma aérea propiedad de Raúl Aréchiga tendría por objeto ahorcarla para impedir ejercer sus derechos como concesionaria de una frecuencia de televisión abierta. Estamos hablando del canal 28, cuya programación la llena la exhibición de viejas series extranjeras. La intención del dueño de Aerocalifornia era lanzar la frecuencia en los próximos meses con programación propia”.

Darío Celis Estrada, el 13 de julio de 2006 en Reforma: “Tal vez recuerde que apenas unas semanas antes, Raúl Aréchiga había conseguido de la misma dependencia de Pedro Cerisola el refrendo de la concesión del canal, pese y a que no ha realizado gran cosa para impulsarlo. El golpe a su línea aérea tuvo como fin orillarlo a vender el 28. El gobierno de Vicente Fox ya le había encontrado un comprador, pero Aréchiga se negó y empezó a barajar sus propias cartas, no sin ponerle un precio: cien millones de dólares”.

“Favorecido de la señora Marta”

A partir de la venta de los derechos sobre el Canal 28 al empresario Olegario Vázquez Raña, también menudearon comentarios en la prensa de índole financiera pero además en otros espacios periodísticos.

Agencia Proceso, el 18 de julio de 2006: “De manera subrepticia –y a pesar que existe una nueva ley y un nuevo órgano regulador que buscan la transparencia en las concesiones de radio y televisión–, el Grupo Imagen, propiedad de Olegario Vázquez Raña, adquirió por 80 millones de dólares la frecuencia XHRAE Canal 28, concesionada hace más de diez años al empresario Raúl Aréchiga, dueño también de Aerocalifornia… La expansión de las empresas de Vázquez Raña ha ido de la mano con su cercanía hacia Marta Sahagún de Fox”.

Jenaro Villamil, en la edición de agosto de 2006 de la revista Zócalo: “El empresario Olegario Vázquez Raña, muy cercano durante este sexenio a la primera dama Marta Sahagún, confirmó el 18 de julio, dos semanas después de los comicios presidenciales, que adquirió el control accionario de Canal 28, concesionado al empresario Raúl Aréchiga”.

Miguel Ángel Granados Chapa, el 10 de agosto 2006 en Reforma: “El año pasado, Aréchiga consiguió el refrendo de la concesión televisiva que no usaba (para lo cual debió fingir que sí lo hacía, poniendo en pantalla videoclips insulsos en el mejor de los casos). Desde entonces se suponía posible que entrara en negocios con los Vázquez. Quizá la propia Secretaría de Comunicaciones y Transportes que con su manga ancha le permitió mantener ese activo financiero que es una concesión, lo indujo a venderlo para salir de la crisis que la propia SCyT provocó al cancelar durante varios meses la operación de la aerolínea que, de manera casi simultánea con la venta del 28, ha recomenzado sus operaciones”.

Enrique Galván Ochoa, el 15 de junio de 2007 en La Jornada: “El caso de Aerocalifornia es distinto. El 2 de abril de 2006 la Secretaría de Comunicaciones, entonces a cargo de Pedro Cerisola, detuvo sus vuelos con el argumento de que no reunía las condiciones de seguridad básicas. El dueño de la línea, Raúl Aréchiga, en su momento denunció que era una maniobra para obligarlo a ceder el canal 28 de televisión. Le torcieron el brazo y finalmente el canal cayó en manos de un favorecido de la señora Marta: Olegario Vázquez Raña”.

Grupo Ángeles, versiones y correcciones

El acreditado trabajo del maestro Gabriel Sosa Plata quedó intocado con ese incidente que, incluso, fue motivo para que algunos de sus colegas le reiterasen el respeto profesional que se ha ganado. Tanto la revista Zócalo como la Revista Mexicana de Comunicación dieron a conocer sendos mensajes de respaldo a ese investigador.

Por aludir a referencias como las que hemos reproducido acerca del entremetimiento de la pareja que usufructuó la Presidencia durante el sexenio pasado en las transacciones alrededor del Canal 28, a Sosa Plata le cayeron encima descalificaciones e infundios originados en el Grupo Imagen. Los impugnadores de ese laborioso académico podrían preguntar en su propia casa editorial de dónde venían tales versiones, ya que varios de los columnistas antes citados ahora escriben en Excélsior.

Además, las versiones sobre la posible injerencia del ex presidente y su esposa en la venta del Canal 28 han sido tan extendidas que incluso en los sitios web de varias empresas del Grupo Ángeles –Hoteles Camino Real, Reporte 98.5 y las radiodifusoras Imagen- se reproduce una entrevista con Olegario Vázquez Aldir, propietario del mencionado Grupo.

“ – Se ha señalado que el crecimiento del grupo, particularmente en la división de medios, se dio al amparo de Marta Sahagún y Vicente Fox; ¿Cuál es su opinión al respecto?

“– También otra locura producto de la envidia… todas y cada una de las concesiones de radio y TV las compramos a particulares, pagando la cantidad pactada en cada operación”.

En esa declaración, Vázquez Aldir no niega las versiones, reproducidas por sus mismos medios, sobre la influencia de Sahagún y Fox en la maniobra que le permitió comprar el Canal 28. Tampoco lo hicieron Sierra y Rivera en sus destempladas respuestas a Sosa Plata. Ese investigador no ha desconocido el hecho de que Grupo Imagen pagó una suma muy alta por esa frecuencia e incluso revela el monto exacto de acuerdo con documentos oficiales.

No hay motivos para considerar que esa transacción haya sido ilegal. Pero ese caso permite reconocer la enorme discrecionalidad que la legislación les sigue confiriendo a los concesionarios de radiodifusión que trafican a su antojo con las licencias que el Estado les ha otorgado para transmitir por esos medios.

La respuesta de Sierra, por otra parte, fue tan grosera que incluso su propio medio, o ella misma, la enmendaron. El mismo miércoles el título de su artículo y las alusiones al hermano del profesor Gabriel Sosa fueron modificados en el sitio de Excélsior.

No es la tercera cadena

El Canal 28 comenzó a transmitir hace un año con el nombre de “Cadena Tres”. Se trata de una denominación ingeniosa, que sugiere que se trata de una opción televisiva equiparable a los dos consorcios nacionales de la televisión, Televisa y Azteca. Pero una cosa son las campañas comerciales de esa emisora y otra, sus dimensiones y capacidades reales. En sus respuestas a Sosa Plata, tanto Rivera como Sierra consideran que el Canal 28 constituye una competencia auténtica ante las dos televisoras nacionales. Se trata de “el esfuerzo más importante que se ha realizado para terminar con el duopolio televisivo en nuestro país” dice autocomplaciente la señorita Sierra. “En cualquier mercado tres opciones son mejor que dos”, estima el director de Grupo Imagen. Rivera tiene razón. El problema es que la que llaman Cadena Tres no es una red nacional de televisión abierta como los canales de Televisa y Azteca sino una estación local cuya señal se repite en otros sitios del país a través de sistema de televisión por cable. No es, por su cobertura, equiparable a las cadenas de esos consorcios.

Y en términos de calidad, los resultados que ofrece Canal 28 son desiguales. En sus noticieros hay periodistas de comprobada aptitud y responsabilidad profesionales –como, entre otros, Jorge Fernández Menéndez y Guillermo Ortega Ruiz– pero no se puede decir lo mismo de otros de sus conductores y colaboradores. Si “Cadena Tres” y el grupo comunicacional del que forma parte quieren construir una imagen respetable, no es con desacreditaciones personales ni auto ensalzándose como podrán distinguirse de otras televisoras.


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